Vestir mundos. Una exposición creada a partir del archivo de Fundación IDA

Vestir mundos explora el diseño de indumentaria como una práctica capaz de transformar los espacios que habitamos. La exposición reúne a grandes creadores que redefinieron el vestir contemporáneo y desbordaron sus límites tradicionales frente a los desafíos sociales y ambientales del siglo XXI.

Sus prácticas exploran nuevos modos de producción mediante la recuperación de oficios y el trabajo con comunidades artesanas y sus tradiciones, además de colectivos urbanos y cooperativas cuyo resurgimiento desde comienzos del siglo impulsó formas alternativas de organización productiva. Esta experimentación abarca desde técnicas manuales y materiales naturales hasta biomateriales desarrollados a partir de hongos y bacterias.

En sus dimensiones íntimas y colectivas, estas prácticas abordan distintas formas de pérdida y reconstrucción. Algunas responden al desmantelamiento de la trama industrial y a la desaparición de capacidades técnicas, oficios y modos de hacer. Otras exploran cómo la vestimenta permite atravesar duelos personales, acompañar transiciones vitales y construir nuevas formas de identificación. 

En estas obras, vestir es una forma de tomar posición frente al consumo acelerado, la deslocalización de la producción y el distanciamiento creciente entre las prendas y quienes las fabrican. Cada una de ellas es un manifiesto que afirma lenguajes propios y locales, y señala que aquello que disponemos sobre nuestros cuerpos expresa cómo nos relacionamos y cómo habitamos el planeta.

Creada principalmente a partir del archivo de la Fundación IDA – Investigación en Diseño Argentino, la exposición se completa con préstamos de los propios diseñadores y obras recientemente incorporadas a la colección del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. La colaboración con IDA pone en diálogo dos acervos en crecimiento y destaca el valor de los archivos como instrumentos activos para construir, preservar y transmitir la identidad del diseño argentino y su patrimonio cultural y material.

Diseñadores:
Tramando (Martín Churba)
Trosmanchurba (Martín Churba y Jessica Trosman)
Vero Ivaldi
Vicki Otero⁠
Cora Groppo⁠
12NA (Mariano Breccia y Mercedes Martínez)
MANTO (Clara de la Torre y Diana Dai Chee Chaug)
Roxana Liendro⁠
Nous Étudions (Romina Cardillo)
Juliana García Bello
Therapy Recycle and Exorcise (Mariángeles Aguirre y Paula Aguirre)
Milagros Pereda

Curaduría: Franco Chimento y Raúl Flores
Coordinación general: Noelia Magnelli
Diseño museográfico: Iván Rösler
Producción: Julieta Potenze
Diseño gráfico: Juan Desteract
Diseño sonoro: Mabel
Coordinación de montaje: Germán Sandoval
Coordinación de técnica: Guillermo Carrasco
Montaje de indumentaria: TRAMA

Agradecimientos Fundación IDA – Investigación en Diseño Argentino
Presidente: Raúl Naón
Directora: Mariel Szlifman
Asesor del área de Indumentaria: Sebastián Rodríguez

Tramando / Trosmanchurba

En el umbral

Entre fines del siglo XX e inicios del XXI, la crisis económica e industrial llevó a la indumentaria argentina a imaginar nuevas maneras de producir, centradas en transformar lo disponible.
Creada por Martín Churba y Jessica Trosman, Trosmanchurba (1997-2002) concibió sus colecciones como laboratorios textiles. La combinación de la fusión, el quemado y la recomposición de plásticos y descartes industriales, junto con el uso de fibras y microfibras, y los estampados arrugados, llamados “lechugas”, definieron una nueva sofisticación material para una propuesta de “alta y baja costura”, alejada de las tendencias internacionales.
Más adelante, Jessica Trosman desarrolló sus propias marcas, Trosman (2002-2012) y la posterior JT (2013-2019), con las que llevó sus colecciones a la escena internacional. En paralelo, también expandió su obra a la escultura y la instalación.
Por su parte, desde 2003, Churba inició una nueva etapa con Tramando, empresa concebida como tienda, estudio, taller y laboratorio. Allí combinó procesos manuales e industriales para crear textiles con relieves, transparencias e imágenes, y llevó la experimentación a los objetos, las instalaciones y las acciones artísticas. Tras el 2001, cuando se produjo un auge de las organizaciones laborales autogestionadas, desarrolló con la Cooperativa La Juanita la colección “Pongamos el trabajo de moda para siempre” (2004), que resignificó el guardapolvo como ícono de la cultura del trabajo.

Desarme

La indumentaria suele llevar a la vista los tiempos, los oficios y los conocimientos implicados en su producción. En un contexto de crisis cíclicas, las costuras expuestas y las terminaciones inacabadas de estas prendas revelan tanto los oficios que permanecen ocultos detrás del producto final como la fragilidad de la trama industrial argentina.
Desde la creación de su firma, en 2001, Vicki Otero reinterpreta las tipologías de la sastrería mediante desplazamientos entre el derecho y el revés, cambios de escala y de estructuras. En “Industria argentina”, colección presentada en 2017, cada pieza remite a una etapa de la cadena productiva. Durante el desfile, que estaba montado como un taller de costura, las modelos retiraron progresivamente las máquinas y herramientas hasta dejar vacío el espacio de trabajo. El desarme material del taller y la deconstrucción de las prendas se convirtió así en una imagen del debilitamiento de la producción nacional y de la pérdida colectiva de empleos y saberes.

Recuperación y ambientalismo 

Desde comienzos del siglo XXI, la reutilización de prendas y telas se estableció como un modo de revisar los procesos productivos y nuestra relación con la ropa. Frente al descarte y la aceleración del consumo, el upcycling o suprarreciclaje recupera materiales sin procesarlos por completo. Al conservar parte de su identidad y composición originales, les da un nuevo significado a la vez que prolonga su vida.
Creada en Buenos Aires en 2004 por Mercedes Martínez y Mariano Breccia, 12NA selecciona, desarma y recompone ropa usada de distintas épocas y procedencias. Su trabajo recurre a imaginarios urbanos y latinoamericanos, y se involucra con formas colectivas del aprendizaje y la producción.
En García Bello, marca fundada en 2019, Juliana García Bello vincula estos procesos con los saberes domésticos, los afectos personales y el paisaje austral. Remendar y reconstruir las prendas heredadas o descartadas las convierte en superficies que preservan recuerdos y vínculos familiares.
Creada en 2012 por Mariángeles y Paula Aguirre, la marca Therapy Recycle & Exorcise lleva el suprarreciclaje a las subculturas urbanas y la escena nocturna. Entre Córdoba y Berlín, transforman residuos textiles y ropa en desuso en prendas sin género ni temporada, que cuestionan el sobreconsumo y la exclusión social.

Duelo

En el trabajo de Vero Ivaldi, la indumentaria se convierte en un medio para elaborar experiencias de pérdida y expresar lo que resulta difícil de decir con palabras. Surgida de la escena alternativa porteña de fines de los años noventa, halló en espacios como la galería Bond Street un encuentro entre la indumentaria y la música ligado a la cultura nocturna. Desarrolló el vestuario de Los Brujos y fue una de las impulsoras de la agrupación Diseñadores del Bajo, de finales de los años noventa. En ese contexto, la investigación material se integró con la construcción de personajes y otorgó a las prendas una dimensión performática.
En la colección “Bitácora del duelo”, de 2021, Ivaldi recupera, transforma y resignifica prendas para elaborar el duelo por el fallecimiento de Ricky Rúa, integrante de Los Brujos, su compañero de vida y su lado B. La progresión entre oscuridad y luminosidad, las sustracciones de partes de la prenda, los corazones rotos y los mensajes dirigidos a Ricky convierten las prendas en registros sensibles de la pérdida, como una forma de elaborar la ausencia y transformar el dolor indecible en algo bello.

Comunidad e identidad

Entre fines de los años noventa y mediados de la década siguiente, la recuperación de oficios y materiales regionales cobró fuerza como una búsqueda de identidad en el diseño argentino. Frente a los ritmos acelerados de la industria, estas prácticas sostienen formas de producción atentas al trabajo manual y a la transmisión de conocimientos entre generaciones.
Creada en 1996 por Clara de la Torre y Diana Dai Chee Chaug, la marca Manto construyó una red de trabajo con hilanderas y tejedoras del Norte argentino a través del tiempo. La lana de oveja y el pelo de llama se transforman en tapados de líneas austeras, cuyos cortes y asimetrías vinculan los saberes artesanales con la sastrería urbana.
Santos Liendro, firma creada por Roxana Liendro en Vaqueros, Salta, traslada a la indumentaria los conocimientos de orfebrería aprendidos en el taller de su padre. Mediante el repujado y el cincelado, integra metales como la alpaca y el cobre a textiles regionales como el barracán y el aguayo. Este cruce convierte el legado familiar en una expresión contemporánea de la identidad andina.

Naturaleza e industria ética

Frente a la crisis ambiental, la indumentaria revisa sus vínculos con la naturaleza. Esta preocupación implica la observación de los procesos naturales y el desarrollo de técnicas que respeten el origen de los recursos y la convivencia con otras especies.
Desde la creación de su firma en 1996, Cora Groppo desarrolla sus prendas sobre el maniquí, donde explora la relación entre el cuerpo y la moldería. En las colecciones “Micótica” y “Vertebrada”, traduce la forma de los organismos naturales a la superficie de las prendas. La observación e imitación de hongos, raíces y estructuras óseas inspira la superposición de capas, recorridos y volúmenes articulados de las prendas.
Romina Cardillo aborda la relación entre naturaleza e industria desde el veganismo. En Nous Etudions, firma fundada en 2014, trabaja con biomateriales y textiles libres de componentes animales. En la colección “Fin del mundo. Principio de todo”, el paisaje de Tierra del Fuego se vincula con el origen orgánico del material, cultivado con residuos agroindustriales.
Con su marca, fundada en 2019, Milagros Pereda investiga las relaciones entre procesos naturales y sistemas circulares de producción. En la colección “Crudo”, recupera la lana descartada de la esquila y trabaja con mujeres de Entre Ríos en su lavado e hilado manual, para elaborar tejidos de diseños creados digitalmente.

Vestir Mundos: La playlist

Una banda de sonido compuesta para imaginar una red carpet experimental con los diseñadores presentes en la exposición. Íconos pop que hicieron de mannequin para ponerle el cuerpo a la indumentaria más audaz como David Bowie y Grace Jones; escenas obsesionadas con la ropa al punto de hacer de ella una identidad (hip hop, trap, tendencias urbanas) y hits que repasan los nombres claves de la haute couture. El pop como aliado y a la vez voz crítica del fashionismo de Kraftwerk (tres versiones de “The Model” dan cuenta de la canción tecno definitiva en el cruce pop-moda) a Duran Duran y Dillom para imaginar una fiesta de 2 horas y media e imaginarse en estas piezas de la indumentaria argentina más aventurada.