La performance Spinalonga, de Joanna Pawlik, analiza cómo las sociedades generan exclusión social al señalar a ciertos cuerpos como diferentes, indeseables o fuera de lugar. Basándose en historias de discapacidad, enfermedad y segregación social, la obra se pregunta quién tiene permiso para presentarse en el espacio público, en qué condiciones y con qué grado de visibilidad y autonomía.
Spinalonga adoptará una nueva forma específica para el lugar donde se presenta en el Museo Moderno. Pawlik desarrolla cada presentación como una respuesta directa a la arquitectura, la acústica y los patrones de circulación. El recorrido por el museo —desde las entradas y las escaleras hasta los pasillos y los distintos niveles— se convertirá en parte de la dramaturgia de la obra. El sonido, la proximidad y las diversas relaciones espaciales darán forma al encuentro del público con la performance, convirtiendo al museo mismo en un elemento activo de una obra sobre la visibilidad, el acceso y el derecho a ocupar un espacio compartido.
El título hace referencia a Spinalonga, la isla griega que albergó una de las últimas colonias de leprosos de Europa hasta 1957. Pawlik también se inspira en la historia del uso obligatorio de cascabeles y cencerros que las personas afectadas por la lepra debían llevar —objetos cuyo sonido advertía de la llegada de los enfermos, garantizaba la separación social y, a su vez, anunciaba la súplica de ayuda—. Los cascabeles que la artista lleva en el cuerpo se convierten tanto en un rastro acústico de estas historias como en una forma de recuperar la presencia: lo que antes marcaba a un cuerpo para excluirlo se convierte en una fuerza que exige la atención del público.
Esta inversión es el núcleo del compromiso de Pawlik con la discapacidad y la visibilidad social. A través del movimiento, el sonido, las muletas y las prótesis, la artista se resiste a la cosificación y a la invisibilización de los cuerpos que no se ajustan a las expectativas impuestas por la norma. En cambio, la diferencia corporal se convierte en una fuente de creación coreográfica, capacidad de acción y forma artística. Spinalonga transforma una historia de separación impuesta en una forma poderosa de reafirmar la presencia dentro del museo y, simbólicamente, del espacio social que este representa.
Curador invitado: Jarosław Lubiak
La performance Spinalonga cuenta con el apoyo de la Embajada de la República de Polonia en Argentina
Sábado 10 de octubre
16.30 h – Performance
18 h – Entrevista pública. Esta actividad contará con traducción simultánea al español.