Jorge Macchi. Container

En esta exposición, se instaló un contenedor, como el que se utiliza para el transporte marítimo, en una sala más chica que el propio objeto. Por esa razón se obligó a una ubicación diagonal, gracias a la cual los ocho puntos del prisma entraban en contacto con todos los aspectos de la sala: las paredes, el piso y el techo.

La sala del Moderno se convirtió así en un nuevo “container”. Como parodiando el juego de la caja china, el autor buscó vaciar de la mente del público la idea de museo, de recinto arquitectónico y que la sala misma se convirtiera, a su vez, en recipiente de esta escultura casi concreta con la que compitió antagónicamente por alcanzar la armonía. Dice el artista: “Son importantes las puertas de entrada, el color azul con respecto al blanco del contexto, el problema de las escalas y de relación entre la persona, el objeto y el espacio. Son todos signos pensados para llevar al espectador… llevarlo de la mano hasta el medio del bosque y ahí soltarlo”.

Container, presentada por primera vez en el Museo de Arte de Lucerna, Suiza, a principios de 2013, hace foco tanto en una situación que toma referencias del espacio urbano e industrial, estableciendo relaciones con el proyecto de Luciana Lamothe y de ABTE previamente presentados en el Moderno, como en una reflexión sobre el arte, la relación entre la forma, el color y el espacio. El contenedor es una metáfora de llegada y de partida, de lo local y de lo global, del tránsito y el movimiento.

Un container trabado dentro de una sala puede ser una imagen sobre la incomodidad o imposibilidad pero, a su vez, una reflexión sobre la necesidad de expansión y adaptación de un museo.