Eduardo Costa. Una porción del mundo cabe dentro de una obra

La exposición permitió hacer un recorrido por los más de cuarenta años que conforman la trayectoria de Eduardo Costa (Buenos Aires, 1940), a través de piezas realizadas en distintas ciudades −Buenos Aires, Nueva York, Río de Janeiro− y que lo han convertido en protagonista de la escena artística local e internacional.

Desde mediados de los años sesenta, Eduardo Costa ha desarrollado diferentes estrategias que buscan provocar un encuentro entre el arte y las formas que surgen, sin mediaciones, de lo real. Como un recorte de lo existente, sus obras se convierten en versiones tautológicas del mundo: muestran lo que se ve y afirman lo que son. Así es cómo fragmentos de un diálogo casual devienen en poema, una mariposa atrapada en alas de plástico se transforma en una joya que ilustra las revistas de moda, un caracol muestra su forma perfecta para funcionar como un anillo, y las ramas de un árbol mutan hasta convertirse en un brazalete. Una multiplicidad de registros del mundo se traducen en piezas sonoras, performances, moda, diseño, joyas, ready-mades y pinturas.

Cada obra de Costa es un laberinto que conduce a otras obras. Cada objeto, acción, dibujo, canción, cita o pintura incluye a otras que la resignifican y potencian, formando pequeños ecosistemas cerrados. No son necesariamente series, sino un conjunto de múltiples vasos comunicantes que conforman una enciclopedia dispersa donde cabe la naturaleza, la moda, la revisión de tópicos de las vanguardias históricas, la música pop, la literatura oral, el métier del joyero y hasta una pinacoteca redefinida en objetos realizados con pinturas sólidas.

Se trata de una obra que desafía constantemente el canon moderno y sus requisitos de pureza formal. A contrapelo de esta historia, la producción de Costa presenta una condición porosa y contaminada, apelando siempre al juego, al humor y la parodia, contribuyendo a expandir las nociones tradicionales del arte.

Eduardo Costa (Buenos Aires, 1940) estudió Literatura e Historia del Arte en la Universidad de Buenos Aires. Junto a Roberto Jacoby y Raúl Escari, redactó el manifiesto Un arte de los medios de comunicación (Towards Media Art, 1966). A finales de los 60 viaja a Nueva York y sus obras de ese período revelan la influencia de diferentes lenguajes en un clima de experimentación y clara expansión de su práctica artística. Desde 1994 trabaja en el proyecto “Pintura volumétrica”, una serie de obras de arte que trascienden el plano y los medios de la pintura tradicional.