Cartón pintado: Baile fantástico

El Museo Moderno presenta la primera exposición individual en un museo del artista argentino Mariano Altamirano (Buenos Aires, 1988), conocido como Cartón Pintado, un seudónimo elegido para nombrar uno de los recursos cruciales de su práctica, que contribuye a darle sentido a su obra.

El cartón utilizado como soporte pictórico simboliza la relación que Cartón Pintado establece con la ciudad en sus caminatas y recorridos, pero también la reutilización de un material desechado, por lo general ajeno a la tradición pictórica. Así como el cartón que recolecta cambia de función y transmuta para sostener la imagen de diversos personajes identificados a través de expresiones, poses y atavíos, es también el territorio que el artista elige para explorar su propia identidad. La serie de retratos reunidos en Baile fantástico fueron realizados en los últimos años y condensa la intimidad de sus vivencias junto a personajes imaginados. Las imágenes invitan a reflexionar sobre las conductas humanas, que aparecen representadas a través de transformaciones sobrenaturales, fenómenos de animismo y variaciones de género. Las historias surgen de diversas vivencias del artista: experiencias cotidianas, historias imaginadas o reflexiones contadas con la potencia material y cromática que permiten las gruesas capas de óleo y la aplicación de otros materiales que suman detalles, brillos o identidad a los personajes.

Las imágenes aportan una configuración plástica del realismo expresivo con nuevos ojos que mira constantemente al presente desde una aproximación íntima, sin evidenciar de manera directa los conflictos sociales contemporáneos. Su imaginario ingresa en la fuerte genealogía del realismo presente en el arte argentino del siglo veinte que dibuja un arco que puede ir desde las ilustraciones populares de Florencio Molina Campos en los inicios del siglo veinte, hasta la ironía y el grotesco de Pablo Suárez y la expresividad íntima de Marcia Schvartz en el retorno a la pintura subjetiva y poética ligada al expresionismo de la década del ochenta. En el centro de esta genealogía Antonio Berni es un referente central, principalmente con las imágenes que creó en la década de los años setenta cuando, frente al ingreso generalizado a la sociedad de consumo, creó los paradigmáticos personajes de Ramona Montiel y Juanito Laguna para narrar las desigualdades que se profundizaron en el país. Estos personajes son símbolos de aventuras e historias plasmadas en diferentes soportes y procedimientos como el collage, el assemblage, los gofrados y la xilografía de grandes formatos. Esta gran fuerza expresiva ubica a Cartón pintado en las tradiciones expresionistas de las vanguardias del siglo XX y de las que el arte contemporáneo se hace eco a partir de recuperar a través de personajes e historias contemporáneas la gestualidad de la pincelada, los colores saturados y expresivos y un tipo de figuración gráfico, grotesco y cargado de humor.

En la exposición Baile fantástico reúne un conjunto de retratos funciona como un modelo de transmutación que brinda la posibilidad de verse e imaginarse como un otro. Los retratos de Cartón Pintado van más allá de lo que se ve, al condensar ideas, actitudes y visiones con una estética en la que confluyen el realismo, el expresionismo y la imaginación. En la búsqueda de ese caudal, el artista se reconoce a sí mismo en los personajes que pinta y deja, entonces, la pregunta sobre si las figuras son también autorretratos que atraviesan una dialéctica poética entre vida y obra.

Curaduría: Clarisa Appendino, Victoria Noorthoorn

Cartón Pintado (Buenos Aires, 1988) comenzó a pintar en su habitación sobre cartones encontrados de gran formato, mezclando distintas técnicas y materiales. Después de estudiar diseño de moda y profundizar sus estudios en la Universidad Nacional de las Artes (UNA), continuó con su formación autodidacta. Durante el 2019 participó en muestras colectivas en el Centro Cultural Haroldo Conti y en la galería Alpha Centauri. En febrero de 2020, realizó su primera muestra individual, en la galería Quimera, y realizó una residencia en Munar. Boca de fuego (Buenos Aires, Argentina). En 2021, realizó su segunda muestra individual, en la galería NN (La Plata, Argentina). Desde el año 2020, forma parte del colectivo “Caterine Ful Love”, junto con las artistas Nina Kovensky y Lucía Reisig.