Museo Vivo 2021

Kilometro 1 es la nueva propuesta del Museo Moderno para vincularse con el barrio de San Telmo. Su objetivo es visibilizar, señalar, poner en valor y potenciar a los artistas, sus talleres y las propuestas creativas, sociales y culturales que se desarrollan en la comunidad del barrio.

El Museo sale al barrio con una serie de acciones y se conecta, a través de sus programas educativos, artísticos y editoriales con instituciones de San Telmo, El Mercado, la Feria, los templos, el parque, la plaza y sus públicos específicos: niños, jóvenes, adultos, personas en situación de vulnerabilidad económica y social, educadores y personal de salud y sus deseos y necesidades.


 

KM1 es un nuevo programa del Museo Moderno que se desarrolla en las calles del barrio de San Telmo. Se trata de una serie de intervenciones artísticas, acciones poéticas y públicas que involucran a los vecinos, comerciantes, transeúntes y curiosos del barrio.

 

Realizadas por artistas que viven o tienen sus talleres en las cercanías del museo, las acciones de KM1 buscan dialogar con la voluntad pública y comunitaria, una convicción que el Museo Moderno sostiene desde su creación, cuando su primer director, Rafael Squirru, organizó una exposición de arte argentino a bordo del buque Yapeyú y con él recorrió más de 60 ciudades, o cuando daba clases de arte en plazas para quienes quisieran escucharlo. 

 

Esta voluntad nómade y vitalista es una referencia e inspiración para pensar de qué manera el museo puede continuar y hacer crecer el diálogo con la comunidad de artistas argentinos, con el público visitante y con los vecinos del barrio. Así, KM1 se propone fomentar los vínculos que unen al museo con San Telmo al mismo tiempo que se despliegan obras de arte en espacios como plazas, vidrieras o la propia calle. 

 

Artistas y obras irrumpen en la cotidianidad del barrio, el Museo Moderno se expande fuera de sus puertas.

Emilia de las Carreras (foto Sol Navedo)

Emilia de las Carreras (Buenos Aires, 1989) es artista visual. Realizó clínicas de obra con Fabiana Barreda, Osías Yanov, Luciana Lamothe y Ernesto Ballesteros. Participó en muestras colectivas en espacios como Centro Munar, Museo de Arte MBA MAC de Bahía Blanca, La Verdi, galería El Mirador, entre otros. Participó en la Beca ABC 2014 y Proyecto PAC, y fue becada en 2018 para el programa de formación de Artistas x Artistas, dirigido por Florencia Rodríguez Giles y Tomás Espina. Asistió a la clínica Spooky Visión, a cargo de Nicanor Aráoz y Flavia da Rin. En 2015, ganó el concurso Proyecto A, con el que  realizó Luego, su última muestra individual. En 2019, fue seleccionada por la Bienal de Arte Joven y Premio Itaú Cultural. Es parte del equipo docente de Vergel, en el programa “Pintando en el Hospital”. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Harapos diabla

Emilia de las Carreras 

Emilia de las Carreras

Harapos diabla, 2021

Móvil conformado por chapitas, hilo tanza, mariposas y mechones de pelo trenzado 

Ubicado en Nueva Librería, San Telmo

Convocada por el Museo Moderno, Emilia de las Carreras presenta Harapos diabla, obra perteneciente a una serie de móviles de gran formato, en los que la artista usa diferentes elementos recolectados en sus caminatas diarias, como chapitas metálicas o alas de mariposas,  y cabellos trenzados propios y de sus amigos. Al concentrarse en lo que normalmente es desechado o ignorado, de las Carreras teje una constelación de los espacios que transita y, a la vez, les da nueva vida y movilidad a los objetos.

De las Carreras se define como una artista “ciruja”. Durante sus recorridos está siempre mirando el suelo, recogiendo pequeños tesoros que transforma luego en material para su obra, que confecciona como si se tratase de un ritual. Así, la artista se relaciona en forma afectiva con los objetos y resalta su vulnerabilidad y resistencia. 

El móvil, de más de dos metros de largo, fue ubicado frente a la Nueva Librería, en la intersección de las calles Balcarce y Estados Unidos. La pared naranja le sirvió de fondo y de sostén para que el móvil cobrara vida y pendulara con el viento y para llevar a gran escala parte del micromundo urbano.

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo.

Como parte del programa KM1, Emilia de las Carreras intervino con un móvil la pared junto al ingreso de la Nueva Librería, ubicada en la intersección de las calles Balcarce y Estados Unidos. Su pared de color naranja vibrante le sirvió de fondo y soporte para que esta obra de más de dos metros de largo cobrara vida.

El móvil pertenece a la serie Harapos diabla. Está realizado con pequeños objetos encontrados durante los recorridos diarios de la artista, como chapitas metálicas y alas de mariposa. Estos fueron recogidos de las grietas de las baldosas y se hicieron más visibles al ubicarse en altura y moverse con el viento. Instalada en esta esquina de San Telmo, la obra llamó la atención de los transeúntes que pudieron ver su brillo y su forma de pendular.

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo. 

Daniel Basso (foto Sol Navedo) 1

Daniel Basso (Mar del Plata, 1974) cursó estudios de pintura en la Escuela Superior de Artes Visuales de Mar del Plata. Fue becado por Fundación Antorchas, el Fondo Nacional de las Artes, Fundación Telefónica, TRAMA (patrocinado por la Rijk Academie) y el Ministerio de Cultura de la Nación. Realizó las exposiciones individuales Bijouterie para camiones (Galería Appetite, Bs. As., 2008), Tour blando (Centro Cultural Recoleta, Bs. As., 2016) Maple&Co. (Fundación OSDE, 2017), Richmond, Reggo, Real (Galería The White Lodge, Córdoba, 2018) Farola. Tapiz. Túnica (Calvaresi Contemporáneo, Bs. As., 2019), entre otras. Ha mostrado su trabajo en forma colectiva en numerosas exposiciones, bienales, ferias y salones. Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas. En 2017, fue seleccionado para el premio Braque y, en 2019, recibió el primer Premio Itaú en Artes Visuales. Realizó una residencia de tres meses en Atelier Mondial, Basilea, Suiza, y en 2009, junto al artista Juan José Souto, fundó en Mar del Plata el proyecto Mundo Dios, referencia del arte contemporáneo a nivel nacional. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Bijouterie para camiones Real State

Daniel Basso

Daniel Basso, Bijouterie para camiones Real State, San Telmo, 2021 

Intervención de piezas de madera y acrílico sobre camión

Daniel Basso es un artista marplatense de gran trayectoria. Su obra se centra en el desarrollo de piezas escultóricas entre lo decorativo y lo utilitario. Basso toma como referencia el estilo decorativo de los chalets de Mar del Plata construidos en los años cincuenta y sesenta, haciendo especial foco en sus molduras y materiales característicos. 

Para KM1, el artista presenta Bijouterie para camiones Real State, una intervención sobre el frente de un camión de mudanzas con piezas inspiradas en columnas arquitectónicas y una gran joya de acrílico brillante. Con esta acción, Basso genera una doble transformación de los objetos. Por un lado, cambia el contexto y la escala de los elementos arquitectónicos convirtiéndolos en joyas preciosas y, por otro, utiliza el camión como cuerpo y soporte. Los espejos del camión se convierten en orejas y el frente, en la base para un gran prendedor. 

Aunque esta serie fue exhibida en la galería Apettite en 2008, esta es la primera vez que se presenta en un vehículo en una calle de la ciudad de Buenos Aires. Al exhibir las obras en el espacio público, se concreta la intención del artista de exhibir esta bijouterie para camiones en el soporte y en el espacio para los que fue diseñada. 

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo.

Para KM1, el artista Daniel Basso presenta Bijouterie para camiones Real State, una intervención sobre el frente de un camión de mudanzas con piezas inspiradas en columnas arquitectónicas y una gran joya de acrílico brillante. Con esta acción, Basso genera una doble transformación de los objetos. Por un lado, cambia el contexto y la escala de los elementos decorativos de la arquitectura convirtiéndolos en joyas preciosas y, por otro, utiliza el camión como cuerpo y soporte.

El camión de mudanzas se ubicó en Av. Juan de Garay al 500, una de las calles más transitadas del barrio de San Telmo. Allí emplazada, la obra abre la posibilidad de pensar este espacio de circulación y sus vehículos como lugares propicios para la decoración y el lujo. Los espejos del camión se convirtieron, por unas horas, en orejas y el frente, en la base para un gran prendedor que llamó la atención de niños y adultos que paseaban por el barrio.

Copia de Carton Pintado 2 (foto Sol Navedo)

Mariano Altamirano (Buenos Aires, 1988), conocido como Cartón Pintado, es pintor y músico autodidacta.  Se inició en el arte pintando en su habitación con técnica mixta unos grandes cartones que encontraba en la calle. Durante 2019 participó en algunas muestras colectivas en el Centro Cultural Haroldo Conti y en la galería Alpha Centauri, en Buenos Aires. En el año 2020, realizó su primera muestra individual en la galería Quimera, con la curaduría de caterine ful lov (proyecto de Nina Kovensky y Lucía Reissig). Actualmente es artista residente de Munar / Boca de Fuego. Paralelamente compone y canta canciones de amor y toma clases de ritmos urbanos y twerk. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Onda fixie

Cartón Pintado

Cartón Pintado

Onda fixie, 2021

Intervención con cinco óleos y acrílicos sobre cartón en bicicletería “Mila”

Cartón Pintado produce una serie de collages llamativos, llenos de color y fuerza. Utiliza cartón reciclado como soporte y lo interviene con óleo, acrílico, aerosol y objetos como cordones de zapatos. En sus pinturas aparecen personajes, entre mitológicos y domésticos, que producen un recorrido íntimo y sensorial en el que despliega su imaginario afectivo. 

Para KM1, el artista intervino una bicicletería del barrio de San Telmo con cinco pinturas. Se trata de un gesto amoroso y humilde. Retratos de sus amigos y mascotas se mezclan con animales fantásticos, mujeres araña, seres alados y brillantes. 

Con su obra, Cartón transforma lo cotidiano, dándoles nuevos usos a los materiales y agregándoles magia a las superficies. Un ejemplo claro de este procedimiento es la obra de la MariPosa, ubicada en la puerta de ingreso a la bicicletería, en la que dos cajas de pizza se transforman en alas. En un juego entre lo popular y lo preciosista, esta obra simboliza, según el artista, lo efímero del tiempo y las formas necesarias para disfrutar correctamente de él

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo.

 

Cartón Pintado presenta en la bicicletería Mila, ubicada en Caseros y Defensa, cinco de sus pinturas de técnica mixta sobre cartón. Su intervención se relaciona con el desplazamiento sobre ruedas y la vida nómade y migrante.

El artista, pensando sus pinturas como seres que se trasladan, genera un nuevo vínculo entre su obra y las bicicletas fixies, o de piñón fijo. Al igual que este tipo de vehículo, sus pinturas tienen un carácter autónomo, móvil y vincular. El cuerpo, la materia y el movimiento se unen en una misma dirección.

Con esta acción, Cartón introduce en el barrio figuras que habitan entre las ruedas y los manubrios, cambiando la mirada sobre este espacio industrial y mutando la energía sensible del lugar en un espacio cariñoso y fantástico. El artista finaliza cantando una canción de amor con su guitarra junto a sus pinturas, incorporándole una voz y una atmósfera acogedora a esta tradicional esquina. 

Copia de Francisco Montes 8 (foto Sol Navedo)

Francisco Montes (San Fernando, 1995) realizó estudios en la Universidad del Cine. Participó en el programa de Artistas x Artistas y en el programa de CIA. Estudió pintura con Mariana López y realizó clínica y talleres con Fernanda Laguna, Santiago Villanueva y Roberto Jacoby, entre otros. Formó parte de El burro y la moto (2018), una muestra curada por Nicanor Aráoz y Flavia Da Rin, y realizó su primera muestra individual, La casa del incesto (2019), en una casa abandonada. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Siesta unicornio 

Francisco Montes

Francisco Montes

Siesta unicornio, 2021

Intervención de los ventanales del garaje “El Triunfo, pintura acrílica y aerógrafo sobre vidrio

Siesta unicornio es el título de una serie de pinturas que Francisco Montes realizó en los ventanales del garaje “El Triunfo”, un estacionamiento de un antiguo edificio de la calle México, en el barrio de San Telmo. Montes pintó cuatro ventanales del espacio con figuras que representan el reflejo de una mariposa, bañistas de otras dimensiones y un unicornio durmiente. La obra de Montes evoca la fantasía y el ocultismo. 

 En los últimos años, el artista ha realizado pinturas sobre superficies traslúcidas, como vidrios o plásticos transparentes.  Así, subraya la voluntad ritual de su pintura, una forma que aspira a funcionar como un portal hacia otros estados perceptivos. Es común que en sus pinturas se retraten animales y criaturas extrañas que hacen referencia a los bestiarios medievales. Asimismo, Montes reemplaza el pincel por el aerógrafo como herramienta principal, con lo que logra formas de límites difusos que otorgan una atmósfera onírica a sus piezas. 

 En esta serie, Montes hace referencia a los tapices medievales que se encuentran en la colección The Cloisters del Museo Metropolitano de Nueva York. En estos aparece la figura central del unicornio, que simboliza la figura de Cristo, la inmortalidad y la sabiduría. La insistencia de Montes en traer al presente esta figura da cuenta de la supervivencia de elementos míticos del pasado en el presente y de su resignificación en la cadena de transacciones económicas actuales. 

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo.

 

Siesta unicornio es el título de una serie de pinturas que Francisco Montes realizó en los ventanales del garaje “El Triunfo”, un estacionamiento de un antiguo edificio de la calle México, en el barrio de San Telmo. Montes pintó cuatro ventanales del espacio con figuras que representan el reflejo de una mariposa, bañistas de otras dimensiones y un unicornio durmiente. La obra de Montes evoca la fantasía y el ocultismo.

Su acción de pintar en vivo llamó la atención de los transeúntes y modificó la experiencia en relación con el espacio urbano. Montes reemplaza el pincel por el aerógrafo como herramienta principal, con lo que logra formas de límites difusos que otorgan una atmósfera onírica a sus piezas. Asimismo, el artista introduce con sus pinturas un nuevo imaginario al agregar a la arquitectura ortogonal criaturas, colores y texturas.

Retrato Aurora Castillo (foto Sol Navedo)

Aurora Castillo (Buenos Aires, 1987) estudió en el Instituto Vocacional de Arte Manuel J. de Labardén (IVA) y en la Escuela de Bellas Artes Rogelio Yrurtia. Se formó en las clínicas de Diana Aisenberg desde el año 2013. Asistió a los talleres de Eduardo Stupía y Alejandra Seeber en el Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella, en 2012, y de Paula Massarutti y Severine Hubard en el Centro de investigaciones Artísticas (CIA), en 2013. En 2017, realizó un taller de escultura con Luis Terán. Participó de la residencia Boca de Fuego, en Munar Arte, con coordinación de Carlos Herrera, durante 2018 y 2019. Desde 2020, es representada por Moria Galería. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Gauzy

Aurora Castillo

Aurora Castillo, Gauzy,  intervención urbana con telas de voile pintadas sobre fachada, 2021

Las dos grandes telas que Aurora Castillo deja caer desde unos balcones, con su liviandad y transparencia, aspiran a disolver su materia y a convertirse en puro color. Con ellas, la artista investiga el límite inestable entre pintura y escultura, y se pregunta si el color solo puede generar un espacio, ocupar un lugar, convertirse en cuerpo, ser él mismo una escultura.

 Sus piezas, con una escala superior a la humana y su parecido con las banderas, recuerdan la ambición pública de la escultura monumental. Pero las obras se alejan rápido de esas referencias y las tuercen, para acercarse y hacer nido en las tradiciones femeninas del arte textil y en la paleta del mundo infantil. Así, traman una alianza con un mundo fluido y en movimiento, con tradiciones artísticas a la vez alternativas y domésticas.

 Las telas fueron exhibidas por primera vez en el marco de la exposición Un bosquejo de la intemperie, organizada en Munar, La Boca, en 2019. Ahora, colgadas en un balcón de San Telmo, unen su vuelo sutil con la arquitectura emblemática del barrio y generan una nueva puesta, donde tela y hormigón se comunican y complementan para armar una composición que  reclama una vida más orgánica, más blanda, más amable.

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo.

San Telmo es uno de los barrios más antiguos de la ciudad de Buenos Aires. Por sus huellas arquitectónicas coloniales y decimonónicas ha sido declarado en su totalidad Monumento Histórico. Las obras de Castillo intervienen esta arquitectura emblemática generando una nueva puesta, donde tela y hormigón se comunican y complementan y reclaman una vida más orgánica, más blanda, más amable.

Las dos grandes telas que Castillo deja caer desde unos balcones de la calle Defensa, con su liviandad y transparencia, aspiran a disolver su materia y a convertirse en puro color. Con ellas, la artista investiga el límite inestable entre pintura y escultura, y modifica la ciudad invitando a los transeúntes a mirar hacia arriba.

KM1 aspira a crear nexos entre el museo, los artistas que habitan en la zona y la vida cotidiana del barrio de San Telmo.

Antonella Agesta (foto Sol Navedo)

Antonella Agesta (Temperley, 1993) estudió Artes Visuales y se especializó en pintura en la Universidad Nacional de las Artes. Participó de clínicas y talleres de formación independiente, como del Programa de Artistas de la Universidad Di Tella en su edición 2017. Desde 2017 ha participado de exposiciones tanto colectivas como individuales, entre ellas se destacan la  Bienal de Arte Joven en Centro Cultural Recoleta (2017), Premio Itaú Artes Visuales en Casa Nacional del Bicentenario (2018), Ya nos estamos yendo en la Universidad Di Tella (2018), el Salón Nacional de Rosario edición 73 (2019) y Antosofías, en Selvanegra Galería (2019). Antonella es docente en talleres de arte para niños y adultos. Se desempeña como redactora en Jennifer, revista digital de arte y actualidad desde 2019. Vive y trabaja en Buenos Aires. 

Eclipse

Antonella Agesta

Antonella Agesta, Eclipse, instalación pictórica en anticuarios de San Telmo, 2021

Antonella Agesta interviene tres vidrieras de anticuarios tradicionales del barrio de San Telmo con una serie de pinturas de formatos variados. En ellas, la artista retrata objetos antiguos y preciosos desde una perspectiva íntima y fantasiosa. 

Para la artista, la instalación es una manera de hacer que las pinturas regresen a su origen. La serie de obras, en las que objetos casi mágicos se recortan sobre cortinados, surgieron de una investigación en la que Agesta caminaba y recorría anticuarios, buscando y encontrando elementos antiguos con los que se vinculaba simbólica y afectivamente para luego pintarlos. 

A través de su obra, en la que relaciona la pintura contemporánea con la tradición y la historia, Agesta les da un poder casi mágico a estos objetos. A veces por su tratamiento delicado y detallista, otras por la aparición de telones envolventes que se abren como portales a otros puntos del universo, las piezas aparecen como joyas, talismanes o amuletos que conjuran el pasado y la taumaturgia.

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo. Agradecemos a Anticuario Finocchi, Calvaresi Antiquariato e Imperio Antigüedades por su participación.

Con Eclipse, Antonella Agesta interviene tres vidrieras de anticuarios tradicionales del barrio de San Telmo ubicados en la calle Defensa y en el Pasaje Don Anselmo Aieta, junto a la Plaza Dorrego. Estas locaciones han sido los espacios tradicionales para la compra y venta de antigüedades en la ciudad y se han conformado como lugares icónicos, dándole valor histórico al barrio por años. Las pinturas de Agesta entran a este espacio generando una bisagra temporal entre la pintura contemporánea y la tradición, interactuando y modificando las vidrieras, modificando el paisaje urbano y brindando un momento de sorpresa a los habitantes del barrio. Al mismo tiempo, la intervención subraya la relación entre pintura y decoración. La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo. Agradecemos a Anticuario Finocchi, Calvaresi Antiquariato e Imperio Antigüedades por su participación.

Copia de Nina Kunan (foto Sol Navedo)
Nina Kunan (1990, Buenos Aires) es artista visual y Licenciada y Profesora en Artes por la Universidad de Buenos Aires. Estudió costura y tapicería y asistió a una clínica y taller de obra con Marina De Caro. Fue agente del Centro de Investigaciones Artísticas en 2018. Se formó en pintura y dibujo con Eduardo Stupía (Universidad Torcuato Di Tella 2015 y 2016), Alfredo Londaibere y Bárbara Low. Ganó la beca de intercambio BECAR Cultura (Turín, 2019) y la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes (2018), fue seleccionada en el Salón Nacional (2021), obtuvo los premios KLEMM (2019), Proyecto-A (2017) y participó en las Residencias RARO Madrid (2017). En 2020 abrió su sexi-shop Arrepentida. Integró los equipos de proyectos autogestivos y colectivos como La Baranda Galería, Editorial Muchas Nueces y Proyecto NUM.

Vestido público

Nina Kunan

Nina Kunan, Vestido público, intervención textil a medida sobre bolardo en las calles Chile y Perú y en una columna del Parque Lezama, 2021

Convocada por el Museo Moderno, Nina Kunan vistió los bolardos de la esquina de las calles Chile y Perú y las columnas de Parque Lezama. Así, la artista continúa con su serie de señalamientos en el espacio público, en los que interviene algunos mobiliarios urbanos con accesorios textiles confeccionados manualmente. 

Con estas acciones, la artista subraya elementos del diseño urbano que son tan cotidianos como ignorados. Kunan devela la sensualidad de estos objetos a través de un gesto entre humorístico y cariñoso, e invita a relacionarnos con la ciudad de una manera más táctil y lúdica.

En su trabajo, Kunan se ha interesado especialmente por el fetichismo, la parafilia y la capacidad de seducción de los objetos. El cierre, el ocultamiento y el develamiento, el reencuadre de lo señalado, las telas plásticas y brillantes son elementos recurrentes en su trabajo, que dan cuenta de una aproximación sensual a aquello que nos rodea.

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo. 

Vestido público es el título de una serie de intervenciones en la que la artista Nina Kunan viste mobiliarios urbanos con accesorios textiles confeccionados a mano. Para el programa KM1, Kunan cubrió una columna de la glorieta de Parque Lezama y una bolarda de Chile y Perú con telas brillantes y atractivas. Con esta acción, la artista cambia la forma de circulación de los habitantes del barrio. Los invita a observar con detención estas estructuras que pasan inadvertidas en la vida cotidiana. De este modo, devela la sensualidad de estos objetos a través de un gesto performático entre humorístico y cariñoso, en el que interactúa con la obra y a la vez convoca a los espectadores a acercarse. La obra de Kunan nos insta a pensar el barrio y la ciudad desde lo lúdico, lo táctil, lo sensual y lo humorístico, para encontrar una nueva perspectiva y un nuevo transitar por los lugares que habitamos. La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas en el barrio de San Telmo que el Museo Moderno lleva adelante. 

Julieta Tarraubella 2 (foto Sol Navedo)

Julieta Tarraubella (1991, Argentina/Perú) es artista visual y diseñadora de Imagen y Sonido, egresada de la UBA. En 2014 ganó la Beca Escala AUGM de intercambio para estudiar Artes Visuales y Medialogía en UNICAMP, Brasil. Fue seleccionada, en 2015, para el programa de pasantías de la Colección Peggy Guggenheim, Venecia, Italia. Durante 2017, participó en el Programa de Cine de la Universidad Torcuato Di Tella. En 2019 ganó el premio de la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires. En 2020 ganó una mención del Concurso de Fotografía y Video de la Fundación Bunge & Born y fue seleccionada para exhibir en el Festival Byte Footage. Su obra forma parte de reconocidas colecciones argentinas. Vive y trabaja en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Búnker

Julieta Tarraubella

Búnker es una performance en la que tres personas con gafas de matriz led atraviesan un paisaje urbano distópico. En las gafas se reproducen continuamente titulares de noticias extraídas de portales de internet. Los personajes caminan y recorren la ciudad enceguecidos por la información que consumimos a diario, o, quizás, observan la realidad a través del filtro deformante de las noticias y los titulares periodísticos.

Búnker fue presentado por primera vez en el marco de la exposición Perfuch, en la galería UV de Buenos Aires, en 2018. En esta ocasión, la artista seleccionó espacios cercanos a las recovas y la autopista, en el Barrio de San Telmo, que por su gran escala y tonos grises remiten a una ciudad postindustrial y deshumanizada. Como varias de sus piezas, Búnker cuestiona el vínculo que establecemos con la tecnología y cómo esta modifica nuestras percepciones.

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas en el barrio de San Telmo que el Museo Moderno lleva adelante.

Búnker es una performance de Julieta Tarraubella en la que tres personas con gafas de matriz led atraviesan un paisaje urbano distópico. En las gafas se reproducen titulares de noticias extraídas de portales de internet. Los personajes caminan y recorren la ciudad, enceguecidos por la información que consumimos a diario, o, quizás, observan la realidad a través del filtro deformante de las noticias y los titulares periodísticos.

Con Búnker, Tarraubella señala cómo las noticias y los medios de comunicación forman parte de nuestro paisaje cotidiano y cómo la tecnología modifica también la manera en que nos vinculamos y entendemos lo que ocurre a nuestro alrededor. Mientras los performers recorren San Telmo, son mirados y señalados por los transeúntes. Estos personajes, que parecen provenir de una ficción ciberpunk, recuerdan a quien camine por el barrio que no siempre es posible mirar a quien tenemos enfrente ni encontrar en los ojos de quienes nos miran una intención, una verdad o una identidad.

En un barrio tan visualmente notorio como San Telmo, los performers señalan aquellos lugares que podrían definirse como “no lugar”: carteles vacíos, rampas, pasillos, puestos de diario, escalinatas, arquitecturas urbanas intercambiables, esos espacios de las grandes ciudades donde el ser humano permanece anónimo.

Durante estos 15 días

Durante estos 15 días en que estaremos cerrados al público, desde nuestras redes y en la página web del Museo Moderno compartiremos mensajes de referentes del arte y la cultura que reflexionan sobre la importancia de mantener los museos abiertos. Este nuevo aislamiento nos encuentra fortalecidos. Por un lado, tras un año de cuarentena en que nos vimos obligados a repensarnos como institución y a reinventarnos y seis meses desde la reapertura de los museos en octubre de 2020, hoy sabemos a ciencia cierta que los museos son espacios seguros. Los museos son espacios históricamente reglamentados para los cuales fue sencillo adaptarse a los nuevos requisitos de cuidado que exige la amenaza del Covid19: podemos garantizar el uso del barbijo, la distancia social y el aforo necesario, y prevenir así que los museos sean espacios de propagación del virus. Por otro lado, durante todo este tiempo, asumimos el desafío de generar un museo vivo y relevante para nuestros diversos públicos y para las comunidades artísticas y educativas, apoyando y sosteniendo la creación y la visibilidad de artistas, educadores e intelectuales y gestores de la cultura a través de los programas virtuales así como, más recientemente, los presenciales. Los museos son también esenciales ya que su rol es más relevante que nunca para acompañar a una sociedad en crisis, en estado de duelo, que atraviesa altos índices de dolor y angustia. La cultura y el arte, como afirma la OMS ampliamente, conllevan beneficios para la salud física y mental de todas las personas, de todas las edades. El arte mismo es transformador y sanador y puede ayudarnos a atravesar este contexto tan desafiante. Finalmente, los museos son instituciones necesarias, porque generan trabajo para miles de artistas, profesionales del arte, proveedores culturales y porque incentivan tanto la producción artística de una comunidad en estado de fragilidad ante la pandemia como el desarrollo imaginario, lo que nos brinda la posibilidad de servir de inmenso apoyo a la educación de nuestro país. Durante estos días de cierre, sostendremos nuestros canales digitales como alternativa para estar presentes en la vida pública. Los invitamos a acompañarnos y los esperamos presencialmente dentro de 15 días con todos los protocolos de cuidado vigentes, como siempre.

Victoria Noorthoorn
Directora del Museo Moderno de Buenos Aires
Alberto Sendros
Galerista
Cynthia Cohen
Artista visual argentina
Laura Isola
Periodista
Mónica Giron
Artista
Rubén Méndez
Vice presidente de Delmiro Méndez e Hijos S.A.
Transporte internacional de obras de arte
Fernando Portabales
Artista
Carlos Bolig y Franco Bolig
Pintura en sala
Adriana Bustos
Artista
Jorge Miño
Artista
Andrés Brun
Coleccionista
Cesar Abelenda
Galería Pasto
EXPOSICIONES PRESENTES
Una llamarada pertinaz: la intrépida marcha de la Colección del Moderno
Nicanor Aráoz: Sueño sólido
Diana Aisenberg: Mística robótica en la economía de cristal
Cotelito: Vuelvo como un jardín después del invierno