Linda Matalon: Marcas imborrables

El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires tiene el honor de presentar la primera exposición individual en un museo de Latinoamérica de la obra de Linda Matalon (n. EE.UU., 1958), artista norteamericana de origen cubano residente en Brooklyn, Nueva York. La exposición presenta dos series cruciales de su vasta producción de obras sobre papel, creadas durante dos pandemias que marcaron muy fuertemente a la artista: el SIDA, que tanto afectó, a principios de los años noventa, a la comunidad LGTB+ a la que Matalon pertenece y el Covid-19, que irrumpe en la Tierra en diciembre de 2019. Ambas series comparten el pequeño formato, son obras realizadas sobre papeles que la artista tenía a su alcance durante los contextos de urgencia o de encierro y ambas series trabajan la simbiosis entre papel, cera y brea o grafito, materiales que se funden para permitir el registro, técnicamente imborrable, de cada uno de sus gestos, trazos, marcas. Verdaderos palimpsestos de los días durante los cuales Matalon plasmaba sus vivencias cotidianas, existenciales y espirituales y sus convicciones más profundas sobre el arte y la vida, estas obras, ya sean urgentes o meditativas, permiten vislumbrar las huellas de estos momentos cruciales de nuestra contemporaneidad, tanto a nivel individual y subjetivo, como a nivel social. En este sentido son un reflejo de su tiempo, de dos grandes crisis históricas que determinaron giros fundamentales en el entendimiento de la humanidad.

Pero quizás la fuerza de los dibujos de Matalon radique en el hecho de que, si bien remiten y responden a crisis puntuales, se articulan mediante un lenguaje abstracto, capaz de abarcar y sobrepasar los límites de la expresión o narrativa individual. En su tratamiento del grafito, la cera y el papel, Matalon enuncia un discurso energético y espiritual que nos invita a acompañar a la artista en sus respuestas al mundo frente al dolor, a la soledad, pero también a la alegría del encuentro o del compartir. Entre el drama de un infierno y la felicidad de un paraíso, la obra de Matalon habita, entonces, una de las categorías más clásicas de la historia del arte: la vivencia de lo sublime, de la belleza que solo se alcanza luego de la vivencia del terror.

Curaduría: Victoria Noorthoorn

Sobre Linda Matalon y sus marcas imborrables

Una conversación entre Gabriela Rangel y Victoria Noorthoorn