Signos

El arte ha tenido siempre la capacidad de transformar materiales y objetos en piezas destinadas a la admiración, al estudio y la contemplación. Alberto Greco fue un artista que abandonó esa tradición y abrió un nuevo espacio de observación de la realidad a través de marcas, signos y señalamientos. Así extendió tanto los límites disciplinares del arte como el arte mismo. La apertura de su primera gran exposición producida en la Argentina, Alberto Greco: ¡Qué grande sos!, nos convoca a reactivar la aventura de un arte vivo.

En el mes de abril, el Museo Moderno invita a participar de “La aventura de lo real”, y vivenciar las palabras iniciales del Manifiesto Vivo-Dito del Arte-Vivo con el que Greco empapeló las calles de Roma en 1962: “El arte vivo es la aventura de lo real. El artista enseñará a ver no con el cuadro sino con el dedo. Enseñará a ver nuevamente aquello que sucede en la calle”. El arte del vivo-dito (en italiano, dito significa dedo) es una acción en la que, a través de señalar, encerrar con un círculo de tiza o firmar convierte objetos, personas o situaciones de la vida cotidiana en obras de arte efímeras y espontáneas. Greco propone tomar aquello que nos rodea como una experiencia artística que renueva nuestro vínculo con el mundo. Esto nos recuerda que la cultura no da nunca sentidos totalmente transparentes, estables o cerrados, sino móviles y cambiantes.

Con esta motivación, las señales de Greco transforman lo aprendido en el arte y se expanden con acciones concretas que desde el Museo proponemos desplegar en sus diferentes dimensiones. Convocamos a un conjunto de artistas a recuperar el vivo-dito como gesto radical y a señalar lo que acontece hoy: las marcas contemporáneas de lo cotidiano, el pulso de las diferentes ciudades del país, los objetos familiares que nos rodean. El vivo-dito es siempre una acción contemporánea y se enciende con la fuerza del presente. Esta premisa nos impulsa, entonces, a ampliar la invitación para que los señalamientos sean adoptados también por la comunidad, haciendo que fotografías, videos, voces y gestos conformen una imagen coral de la complejidad del presente.

Mientras que esta convocatoria es impulsada desde #MuseoModernoEnCasa, localizada en las diferentes redes sociales del museo, proponemos que otra acción nos reúna desde la escritura, las huellas, los gestos y el dibujo. El departamento de Educación del Museo Moderno invita a recrear el Manifiesto rollo vivo-dito, una obra que Greco realizó en Piedralaves (España) con un rollo de papel de 300 metros de largo por 10 centímetros de ancho. Este rollo fue el soporte de firmas, dibujos, collages y escrituras de la comunidad de aquel pueblo, principalmente de niños y niñas que se acercaron a dejar su marca, y materializar así una suerte de cadáver exquisito gráfico. Pondremos en circulación un nuevo rollo para ser intervenido por distintas comunidades de la ciudad y del país, y exhibido como una acción colectiva y actual.

La posibilidad de pensar la escritura como una línea infinita, como una textura sobre el papel o, incluso, como una talla anónima sobre mobiliarios resuena en la obra de Ulises Mazzucca, presentada en su exposición Gimnasia espiritual. En su obra, la biografía es dibujo; la escritura, caligrama y la palabra, enunciación de la vida urbana anónima. ¿Será la escritura, finalmente, un tipo de gimnasia? En este ejercicio, al igual que en la obra de Greco, la relación entre escritura y biografía se articula primordialmente por la experiencia, fuente de una caligrafía al mismo tiempo íntima, colectiva y relacional.

Siguiendo esta dirección y asumiendo sus derivas, la mirada expansiva y contagiosa que propone Greco se despliega también por el museo como resonancias, ecos y signos sobre el conjunto de obras y exposiciones que pueden visitarse en los diferentes espacios. Las intervenciones de Cotelito (Vuelvo como un jardín después del invierno) y Diana Aisenberg (Mística robótica en la economía de cristal) operan con la pintura o la acumulación de objetos sobre la transformación de la arquitectura y la mutación de los espacios. Desde esta perspectiva, la instalación de gran escala que Nicanor Aráoz realizó especialmente para la exposición Sueño sólido conceptualiza la sala como un territorio que reaviva la preocupación de lo sensible del ser humano en vínculo con la brutal realidad contemporánea. Señala las tensiones y disoluciones entre lo real y lo virtual, entre naturaleza y acciones humanas como enunciación de un pacto con el presente. Una forma concreta de manifestación de ese pacto está en el interés por la fiesta (en la exposición, una rockola reproduce aleatoriamente un set de música vintage). Lo festivo, entonces, es un ritual en el que se convoca a un hecho comunitario en el que el arte se manifiesta más como una forma de intervenir en el mundo que como un intento de dar respuestas.

En esta línea, inscribimos también Plano inesperado, la intervención de Elian Chali sobre la fachada del museo, como una geometría elástica capaz de diluir los límites entre el adentro —museo— y el afuera —ciudad—. Estos gestos son pensados por el artista como puntos de una acupuntura urbana que intentan aliviar el dolor para que la ciudad pueda aparecer en su esplendor al reactivar la circulación y avivar el movimiento. Si hasta aquí la permeabilidad de las obras aborda su capacidad transformadora de los contextos y espacios, en la obra de Elda Cerrado, presentada en El día maravilloso de los pueblos, el procedimiento es inverso. Allí se circunscriben zonas dentro de formas geométricas, mapas y muchedumbres que señalan realidades precisas y nos revelan tanto el contexto específico latinoamericano como otros planos que exceden esa realidad material. Estas obras, junto a las acciones propuestas por Greco, son una invitación a la agitación permanente de los sentidos que alienta un contacto atento con lo cotidiano: el movimiento, la gente, el tiempo, los lugares, los olores, las conversaciones, las situaciones. Un impulso que hace del arte un modo de enseñar a mirar de nuevo, a percibir lo real como la verdadera aventura.
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Gran Visita. Alberto Greco: ¡Qué grande sos!

En las próximas semanas presentaremos una gran visita a la exposición Alberto Greco: ¡Qué grande sos! En este recorrido, nos detendremos en aquellos elementos y actividades casi invisibles para los visitantes del museo, pero que construyen el entramado fundamental de presentación de obras, documentos, materiales y textos que toda exposición necesita para existir. En cada capítulo encontrarás relatos de las diferentes áreas de trabajo que conforman esta exposición. Cada espacio, cada obra y cada material expuesto contiene la labor de muchas personas. Esta gran sinergia incluye no solo a las diferentes áreas del Museo Moderno como los Departamentos de Curaduría, Patrimonio y Conservación, Producción y Montaje, Editorial y Educación, sino también agentes externos imprescindibles, como artistas invitados, coleccionistas e instituciones que prestan obras, transportistas, pintores de sala, marqueros, impresores de fotografías, serigrafistas e imprenteros, entre otros. La voz y la experiencia de cada uno nos permite poner en evidencia la cantidad de personas y saberes que requiere una exposición retrospectiva de un artista histórico como Alberto Greco. #GrecoExpandido

La aventura de lo real

Vivo-dito

Museo Moderno en Casa recupera uno de los gestos más radicales del artista Alberto Greco: el vivo-dito. Obras de arte efímeras y espontáneas en las que señalaba con el dedo, encerraba con un círculo de tiza o firmaba objetos, personas o situaciones de la vida cotidiana. La publicación del Manifiesto Arte Vivo Movimiento Dito fue en las calles de Roma el 24 de julio de 1962. En ese texto declaraba:

El arte vivo es la aventura de lo real. El artista enseñará a ver no con el cuadro sino con el dedo. Enseñará a ver nuevamente aquello que sucede en la calle. El arte vivo busca el objeto, pero al objeto encontrado lo deja en su lugar, no lo transforma, no lo mejora, no lo lleva a la galería de arte. El arte vivo es contemplación y comunicación directa. Quiere terminar con la premeditación, que significa galería y muestra. Debemos meternos en contacto con los elementos vivos de nuestra realidad. Movimiento, tiempo, gente, conversaciones, olores, rumores, lugares y situaciones.

Entendiendo que el vivo-dito es siempre una acción contemporánea y se enciende con la fuerza del presente, el Museo Moderno invitó a un conjunto de artistas a señalar, contornear o firmar lo que acontece hoy: las marcas contemporáneas de lo cotidiano, el pulso de diferentes ciudades del país, las cosas que nos rodean.

Con esas acciones, la obra de Alberto Greco se expande y resignifica. En las propuestas de estos artistas vemos diferentes maneras de reformular el vivo-dito. La ciudad se presenta como el territorio más propicio para llevar adelante acciones, ya sea una intervención o la recolección de lo que acontece en las calles. Sin embargo, el Museo emerge también como un espacio de señalamiento del arte y un lugar que hace posibles los encuentros.

Alberto Greco, Manifiesto ditto dell’arte vivo, 1962, Impresión tipográfica, 50 x 34 cm

Colección Archivo y Centro de Documentación Museo de Arte Moderno

Todo artista es un exorcista

Luis Pazos

Luis Pazos (La Plata, Buenos Aires, 1940) ha desarrollado su producción desde el conceptualismo, la performance y la poesía en relación con modos de trabajo colaborativos y colectivos. Su impulso por un arte en la calle y de intervención pública está siempre presente. En esta propuesta, toma como referencia el círculo de tiza de Alberto Greco y lo reformula para llevarlo hacia la idea de circulación. Para activar la circulación del arte propone regalar a los visitantes del museo un conjunto de cien dibujos que realizó en el año 2017. Mientras espera la reapertura del museo para concretar la acción, en este video muestra la gran variedad de colores, trazos enérgicos y garabatos que tienen los dibujos, y se dispone a firmarlos. Los dibujos, pensados por el artista como “shocks eléctricos” cargados de energía emotiva, aguardan el momento de ser entregados a los visitantes para celebrar los lazos de cercanía que el arte establece con la comunidad de la que es parte.

BIOGRAFÍA

Luis Pazos (La Plata, Buenos Aires, 1940) es un artista conceptual, performer y poeta. Integró los grupos Esmilodonte, Grupo La Plata, Movimiento Diagonal Cero, Grupo de los 13, CAYC y Grupo Escombros. Publicó los libros-objeto El dios del laberinto y La corneta, en 1967, editados por la revista Diagonal Cero, dirigida por Edgardo Antonio Vigo. Publicó junto a Claudio Mangifesta los libros de poesía visual Letra suelta (2015), Del Silencio como mirada (2016) y La escritura de la ciudad (2020). Otros de sus libros publicados son El cazador metafísico, Poesía reunida I (2011); Fabricante de modos de vida. Acciones, Cuerpo, Poesía. Document Art (2012), escrito por Fernando Davis; Señor de la alucinación (2013), Poesía reunida II. El Señor de la Alucinación y el Cantar de Godofredo de Bouillon. La espada de Dios (2019), y Mulata (2021). Su obra integra las colecciones del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, The Museum of Modern Art de Nueva York, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Centro Experimental Vigo. Recibió el Premio Distinción a la Trayectoria de la Academia Nacional de Bellas Artes (2020) y el Premio Nacional a la Trayectoria Artística 2020/2021, del Palais de Glace.

Luis Pazos, Todo artista es un exorcista, vídeo, 2 min, 2021

Homenaje a Alberto Greco / EXIJO

Homenajes Urbanos

Homenajes Urbanos, colectivo integrado por Ale Giorgga y Melisa Boratyn, realiza intervenciones en el espacio público con afiches xilográficos desde 2017, con los que homenajean a diferentes artistas argentinos. Los afiches constituyen un espacio de encuentro entre la poesía visual y el activismo, con recursos visuales que se reducen a la fuerza de las tipografías en diferentes tamaños y al impacto de las frases cortas.
Este homenaje a Alberto Greco comenzó en las calles de Valencia, España, y finalizó en Buenos Aires, en el Barrio de San Telmo. A través del uso de la pegatina, de la reproducción gráfica y de la contundencia del texto, Homenajes Urbanos reclama la presencia de Greco en el espacio de la ciudad, contexto en el que surgieron la mayoría de sus obras y, fundamentalmente, el vivo-dito.

BIOGRAFÍA

Homenajes Urbanos es un proyecto co-producido por Ale Giorgga (Buenos Aires,1985), Licenciado en Museología, artista visual e integrante del colectivo BA Paste Up, y Melisa Boratyn (Buenos Aires,1987), curadora y Licenciada en Artes. El proyecto propone expandir los límites y quebrar ciertas barreras en el campo del arte contemporáneo con la intención de acercar a más personas a la historia del arte argentino. En 2017, seleccionaron a un grupo de artistas fallecidos cuyas obras son exhibidas y promocinadas por las instituciones o museos , pero que no son masivamente reconocidos y diagramaron un sistema disruptivo para volverlos más cercanos y accesibles a través de la intervención urbana, la palabra, el papel y la noción de multiplicidad. Dentro de esos homenajes, han trabajado con la obra de Federico Manuel Peralta Ramos, Martha Dermisache, Juan Carlos Romero y Alberto Greco, entre otros.

Homenajes Urbanos, Homenaje a Alberto Greco / EXIJO, Video de acción urbana, 2019-2021

Intervenciones vandálicas

Luciana Lamothe

Luciana Lamothe (Mercedes, Buenos Aires, 1975) desarrolla su obra desde la exploración de la escultura, la instalación, la fotografía y el video. Esta selección de fotografías constituye el registro de diferentes Intervenciones vandálicas realizadas en espacios públicos de la ciudad de Buenos Aires de manera clandestina entre 2004 y 2010. Las fotografías registran diferentes momentos del proceso de intervención de locales comerciales, oficinas, establecimientos públicos, o motos y autos estacionados en la calle. En algunos casos se muestra el resultado o efecto de la acción, como una mesa recién pintada, una silla desarmada o un sachet de yogurt roto en la góndola de jabones. Mientras que, en otras, la acción se está desarrollando, entonces vemos cuando despega una calcomanía de seguridad, retira la patente de un auto, o desatornilla una cerradura. Este conjunto de imágenes de encuadre cerrado y proximidad al objeto nos convierte en testigos inevitables y cómplices de cada una de las acciones.

BIOGRAFÍA

Luciana Lamothe (Mercedes, Buenos Aires, 1975) formó parte de la XI Bienal de Lyon, Lyon; la 5ª Bienal de Berlín, Berlín; la III Bienal de Montevideo, la Bienal de Montevideo y Vancouver (2021) y ha participado en exhibiciones en distintas partes del mundo, incluidas Art Basel Miami Beach Meridians; Kunstraum Kreuzberg/Bethanien, Berlín; CGAC, Santiago de Compostela; La Maison Rouge-Fondation Antoine de Galbert, París; Palais de Tokyo, París; Museo Da Maré, Río de Janeiro; Museo del Barrio, Nueva York; MAMBA; Fundación PROA; MNBA, Buenos Aires.

Realizó residencias en ciudades como Dubai, Emiratos Árabes Unidos; Amberes, Bélgica, y Maine, Estados Unidos. Fue galardonada con el Primer Premio del Lichter Art Award, Frankfurt y el Primer Premio Itaú Cultural, Buenos Aires. Recibió la Beca para Artistas de la Fundación Pollock-Krasner, Nueva York (2019) y fue becaria del Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella (2011). Su obra forma parte de importantes colecciones públicas y privadas en lugares como España, Estados Unidos y Argentina.

Vive y trabaja en Buenos Aires.

Luciana Lamothe, Intervenciones vandálicas, fotografía, 2004-2010

Vital, mínimo, móvil

Luciano Burba

Esta propuesta forma parte de un proyecto de Luciano Burba (Santa María de Punilla, Córdoba, 1980), realizado entre 2009 y 2010. Durante ese año, recolectó objetos que veía en el camino de su casa al trabajo. Por lo general, son fragmentos de cosas que formaron parte de la arquitectura del pasado: escombros, ladrillos, ramas, maderas, baldosas. Cada objeto es intervenido con una palabra sobre sus características materiales o las circunstancias de su hallazgo. Palabras como “descanso”, “cornisa”, “superficie”, “alambrado”, “planicie”, o “domingo” vuelven a nombrar al objeto al mismo tiempo que lo resignifican. El último paso del artista es convocar a amigos para que realicen una selección, agrupación y disposición de varios de los objetos-palabra y crear así poemas a la vez visuales y lingüísticos.

Compartimos aquí una selección de seis poemas que Burba realizó especialmente. Los poemas son el resultado de acomodar o agrupar los objetos según variables compositivas, cromáticas, de encastre, o por el significado de las palabras, de modo que el proceso sea siempre abierto, efímero y cambiante.

BIOGRAFÍA

Luciano Burba (Santa María de Punilla, Córdoba, 1980) es Licenciado en Escultura por la Universidad Nacional de Córdoba. Participó en muestras individuales y grupales en ferias, galerías y museos del país y el exterior. Entre ellas se encuentran: Pesadillas para mesitas de noche (Córdoba, 2018), Pasamos tan rápido de un lugar a otro que las cosas se mezclan (Fundación Klemm, Buenos Aires, 2014), Recursos (Espacio Cultural Museo de las Mujeres, Córdoba, 2012), Retrospectiva Luciano Burba (Universidad Nacional de Córdoba, 2011). En el 2010, recibió el 1º Premio CCEBA-INJUVE. En el 2013, el 2º Salón y premio Ciudad de Córdoba. En 2017, fue becario del Programa Plataforma Futuro del Ministerio de Cultura de la Nación. Desde 2013, coedita la colección “1.330.022, etcétera”, de la Editorial Casa13, sobre artistas contemporáneos de Córdoba.

Vive y trabaja en Córdoba.

Luciano Burba, Vital, mínimo, móvil, 2009-2010, objetos intervenidos, dimensiones variables

Despliegue

Mimí Laquidara

Mimí Laquidara (Concordia, Entre Ríos, 1989) desarrolla parte de su obra desde la estética del caminar y deambular por la ciudad. Las ciudades disponen de mecanismos de circulación en los que, por el apuro o las distancias, la acción de caminar queda relegada a trayectos cortos o a una actividad recreativa, en definitiva, a una excepción. Sin embargo, la artista se comporta como una verdadera caminante, es decir, camina sin un destino final para dejarse invadir por el recorrido azaroso.

Durante esos trayectos retrata cosas próximas y cotidianas que están en la calle y que, por próximas, muchas veces son invisibles, pasan inadvertidas. También imagina situaciones inesperadas, en las que formas geométricas o acciones efímeras puedan colarse en el plomizo paisaje urbano. En esta acción la artista despliega un rollo de papel de 50 metros por las escalinatas de un parque en la ciudad de Rosario. Es una de esas intervenciones en las que, además de introducir una nueva señal en la ciudad, dejan con ella el rastro del cuerpo que las produce, el eco de un gesto gimnástico.

BIOGRAFÍA

Mimí Laquidara (Concordia, Entre Ríos, 1989) es licenciada en Bellas Artes por la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Formó parte del Programa de Artistas 2012 de la Universidad Torcuato Di Tella, coordinado por Mónica Girón en Buenos Aires. Fue becada en varias oportunidades por el Fondo Nacional de las Artes para realizar talleres y seminarios de análisis de obra con especialistas como Rafael Cippolini, Claudia del Río, Carlos Herrera y Ernesto Ballesteros, entre otros. Publicó Esculturas, en la colección de Fotografía Contemporánea de la Editorial Municipal de Rosario (2016). Recibió premios en el Salón Nacional de Rosario y Salón Rosa Galisteo de Rodríguez. Fue becada para participar de Escuela FLORA 2017, en Bogotá, Colombia. Realizó el Programa Educativo SOMA 2017/2019, en Ciudad de México, gracias a una beca otorgada por el Programa BECAR CULTURA de la Secretaría de Gobierno de Cultura de la Nación y al FNA. Su trabajo ha sido exhibido en Argentina, Perú, Colombia, México, España y Estados Unidos y ha realizado intervenciones en diversos espacios, públicos y privados, en ciudades como Rosario, Bogotá, Ciudad de México y Costa Rica.

Reside y trabaja en Rosario, Santa Fe.

Mimí Laquidara, Despliegue, video, 3 min, 2021

Resonancias de Alberto Greco

La exposición Alberto Greco: ¡Qué grande sos! despliega resonancias y ecos sobre las demás exposiciones e intervenciones del museo. En esta nueva propuesta de Museo Moderno en casa, “La aventura de lo real”, reavivamos la mirada expansiva y contagiosa de Alberto Greco: compartiremos diferentes miradas sobre los posibles vínculos que podemos encontrar con el legado de Greco. Se trata de una invitación a interpretar su obra y exposición más allá de su legado material para indagar en la pervivencia de sus gestos, la estela de sus acciones y la persistencia de su palabra.

En el ingreso al museo, dos intervenciones comienzan a marcar estas resonancias: en el café, el mural de Cotelito titulado Vuelvo como un jardín después del invierno y, en el acceso al patio y en el primer piso, la intervención de Diana Aisenberg titulada Mística robótica en la economía de cristal. Ambas obras transforman la arquitectura y los espacios: Cotelito, con la pintura en sus formas orgánicas de colores planos y Diana Aisenberg, con una acumulación de pequeños objetos cotidianos enhebrados en guías ornamentales. Se suma también la obra Plano inesperado, de Elian Chali, que se encuentra en las paredes exteriores del museo. El artista concibe sus obras como una “acupuntura urbana”, una forma de intervenir en la ciudad con una práctica sanadora, al mismo tiempo visual y medicinal.

En las salas, las obras de Ulises Mazzucca, en Gimnasia espiritual, recuperan un vínculo con Greco desde la escritura y la caligrafía como marcas biográficas, texturas imprecisas y experiencia, mientras que en la gran instalación de Nicanor Aráoz, Sueño sólido, amanecen signos de vitalidad extrema y brutal en su vínculo con el presente, donde resuenan los gestos vitalistas y provocadores de Greco. Finalmente, en la obra de Elda Cerrato, presentada en El día maravilloso de los pueblos, las referencias a Greco surgen desde un elemento al mismo tiempo simple y elemental: el círculo. En ambos artistas, esta forma aparece como el trazado de diversos espacios de demarcación, contornos de realidades o señalamientos políticos.

Resonancias de Alberto Greco en la obra de Nicanor Aráoz

En Museo Moderno en casa reavivamos la mirada expansiva y contagiosa de Alberto Greco. Su obra despliega resonancias y ecos sobre las demás exposiciones e intervenciones que pueden visitarse en los diferentes espacios del museo. En esta oportunidad, presentaremos las zonas de encuentro entre las obras que integran la exposición Nicanor Aráoz: Sueño sólido y las de Alberto Greco.

Nicanor Aráoz realiza un recorrido por la exposición de Alberto Greco: ¡qué grande sos!
y comparte su interpretación sobre el círculo de pinturas informalistas en las que subraya no solo su materialidad y gestualidad, sino también las marcas y los signos que pueden verse en los reversos. En su obra, Aráoz señala las tensiones y disoluciones entre lo real y lo virtual como enunciación de un pacto con el presente. En este sentido, vincula el conjunto de pinturas de Greco con las pantallas líquidas, luminosas y planas que envuelven nuestra cotidianidad. El artista compara, finalmente, la construcción de ese ambiente creado por la emanación de intensidades visuales de las pinturas con su obra Calabozo rata frita, en la que un conjunto de cadenas realizadas con neón configuran una cárcel de luz que genera un espacio envolvente aunque etéreo.

Gesto acupuntural – Elian Chali

En Museo Moderno en casa reavivamos la mirada expansiva y contagiosa de Alberto Greco. Su obra despliega resonancias y ecos sobre las demás exposiciones e intervenciones que pueden visitarse en los diferentes espacios del museo.

En esta línea, inscribimos Plano inesperado, la intervención de Elian Chali sobre la fachada del museo. La geometría elástica de sus obras es capaz de diluir los límites entre el adentro, el museo, y el afuera, la ciudad. A través de las palabras del artista, comprendemos que su obra se despliega como puntos de una acupuntura urbana que intentan aliviar el dolor para que la ciudad pueda aparecer en su esplendor al reactivar la circulación y avivar el movimiento. Así como Alberto Greco señalaba personas o cosas con un trozo de tiza y producía obras desde un orden comunitario y expansivo —como en el Gran Manifiesto-Rollo arte vivo-dito—, Elian Chali concibe el gesto acupuntural como una fuerza colectiva que reactiva los contextos, reconfigura el barrio y señala circunstancias ocultas en el discurrir de la vida cotidiana.

#GrecoModerno #MuseoModerno #santelmo
@elianchali

Resonancias de Alberto Greco en la obra de Elda Cerrato

En la propuesta de Museo Moderno en casa, reavivamos la mirada expansiva y contagiosa de Alberto Greco. Su obra despliega resonancias y ecos sobre las demás exposiciones e intervenciones que pueden visitarse en los diferentes espacios del museo.
Compartimos tres imágenes de la obra de Elda Cerrato incluidas en su muestra El día maravilloso de los pueblos que manifiestan un vínculo con la obra de Alberto Greco.

En 1972, durante el contexto de la dictadura en la Argentina, las tendencias artísticas de vanguardia llevaban varios años investigando y experimentando nuevas formas de influir en el espacio público, borrar los límites entre el arte y la política e intervenir en la sensibilidad social.
Como artista y docente, Elda Cerrato fue parte activa de aquel contexto y participó en la emblemática exposición Arte e ideología, organizada por el Centro de Arte y Comunicación (CAyC) en aquel año. Distribuidas entre la plaza Roberto Arlt, el Museo de Arte Moderno y el propio CAyC, gran parte de las obras presentadas se referían a la violencia, los fusilamientos políticos y el desamparo de la sociedad civil de aquellos años.

Así como Greco había incursionado en una acción urbana, cartelística y pública en su célebre intervención Alberto Greco ¡Qué grande sos!, una de las obras de Cerrato para aquella exposición consistió en la instalación de carteles de tipo publicitario. En su caso, las frases de los carteles interpelaban directamente al público desafiando sus capacidades de producir sentido. Al construir un circuito entre el afuera y el adentro del museo, enlazando lingüísticamente el arte y la vida cotidiana, Cerrato denunciaba la indiferencia de la institución artística y de su público frente a la coyuntura, un gesto que se enlaza a la genealogía que inició Alberto Greco con su pegatina de afiches.

Resonancias de Alberto Greco en la obra de Elda Cerrato

En esta nueva propuesta de Museo Moderno en casa, “La aventura de lo real”, reavivamos la mirada expansiva y contagiosa de Alberto Greco. Su obra despliega resonancias y ecos sobre las demás exposiciones e intervenciones que pueden visitarse en los diferentes espacios del museo.
Compartimos las coincidencias con algunas zonas de la exposición Elda Cerrato: El día maravilloso de los pueblos, a partir de la mirada de Marcos Krämer, asistente curatorial de la exposición:
Las marcas de tiza con las que Greco señalaba elementos de la vida cotidiana como obras de arte pueden ser pensadas como ecos de los círculos que en la obra de Cerrato adquieren diferentes valores y sentidos. Mientras que en sus obras de los años sesenta los círculos se inscriben en la comprensión de la geometría y la abstracción como llaves de acceso al mundo espiritual, durante la década del setenta comienzan a delinear zonas que nos dirigen hacia una realidad más material. Dentro de las mismas formas geométricas de la década anterior aparecen ahora trabajadores, escenas rurales y manifestaciones populares. Los círculos son la expresión de una realidad metafísica y se convierten en inscripciones políticas que señalan realidades precisas y nos revelan el contexto específico latinoamericano.

Resonancias de Alberto Greco en la obra de Ulises Mazzucca

En la propuesta de Museo Moderno en Casa, “La aventura de lo real”, continuamos reavivamos la mirada expansiva y contagiosa de Alberto Greco. Su obra despliega resonancias y ecos sobre las demás exposiciones e intervenciones presentes en los diferentes espacios del museo.

En la exposición Ulises Mazzucca: Gimnasia espiritual, las obras recuperan un vínculo con Alberto Greco desde la escritura y la caligrafía. El artista nos introduce a la exploración que realiza con la escritura desde un uso gráfico y textural de la palabra. El vínculo entre dibujo y escritura aparece en diferentes soportes: en el papel como textura, en los mobiliarios como mensaje anónimo y en la pared de la sala como huella. Estas acciones remiten a las escrituras anónimas dejadas a destinatarios igualmente anónimos que encontramos en bancos de plazas, puertas de baños o árboles de la ciudad. En su relato, Mazzucca propone una coincidencia con la obra de Greco en la que enlaza experiencia y biografía, gesto vital y escritura.

EXPOSICIONES PRESENTES
Una llamarada pertinaz: la intrépida marcha de la Colección del Moderno
Nicanor Aráoz: Sueño sólido
Diana Aisenberg: Mística robótica en la economía de cristal
Cotelito: Vuelvo como un jardín después del invierno