El filósofo Germán Prósperi vuelve sobre una de las preguntas más antiguas del pensamiento: ¿de qué está hecho el mundo?
Antes del siglo V a. C., los pensadores llamados “presocráticos” buscaron comprender el origen de todas las cosas observando los ciclos de la materia. Para algunos, como Tales, el principio de todo era el agua; para Anaxímenes, el aire; para Heráclito, el fuego. Estos filósofos imaginaron que la multiplicidad del mundo surgía de un principio primordial. Sin embargo, el término que designa a este principio (en griego: stoicheîon) no aparece en los fragmentos que han llegado hasta nosotros. Empédocles, por ejemplo, se refería a los principios fundamentales como “raíces” (rhizómata). Según parece, fue Platón quien utilizó por primera vez la palabra elemento para nombrar los componentes de las cosas naturales y generadas. Lo más interesante es que, en su pensamiento, esta noción designa también los principios mínimos del lenguaje: las letras y los sonidos que forman una palabra.
Interrogar la noción de elemento permite explorar una relación tan antigua como misteriosa: la que une al cosmos con el lenguaje, a la materia con la voz.
¿Qué podemos pensar hoy a partir de esta idea de lo elemental? ¿Qué nos dice acerca de las diversas materialidades del mundo y de los sistemas vivos que habitamos?
Lunes 6 y 13 de julio, de 17 a 18.30 h
Orientado al público general
Sala Yapeyú – Av. San Juan 350 (CABA)
Actividad arancelada con inscripción previa
Germán Osvaldo Prósperi es doctor en Filosofía por la Universidad Nacional de La Plata. Se especializa en problemas de metafísica y de antropología filosófica. Es docente e investigador en la UNLP. Ha publicado diversos artículos en revistas nacionales y extranjeras, y es autor de seis libros.