The Living Museum 2021

Kilometro 1 is the Museo Moderno’s new proposal to connect with the San Telmo neighbourhood. Its objective is to make visible, single out, value and promote the artists and studios, and the creative, social and cultural proposals of the community in our neighbourhood.

The Museum reaches out to our neighbours through a series of actions and it connects – through its educational, artistic and editorial programs – with San Telmo’s institutions, markets, temples, park, square, and with its specific audiences: children, youth, adults, the economically and socially vulnerable, educators and health personnel, and their desires and needs.

KM1 en Fundación Forner-Bigatti

Fachada Fundación Forner-Bigatti, Bethlem 443, Archivo Fundación Forner-Bigatti.
Raquel Forner en su taller, fotografía: Leonor Marsicano, 1976, Archivo Fundación Forner-Bigatti.
Raquel Forner, Astromutación, 1969, óleo sobre tela, Col. Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.
Raquel Forner, La torre, 1959, óleo sobre tela, Col. Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.
Taller Raquel Forner, fotografía: Gustavo Sosa Pinilla, Archivo Fundación Forner-Bigatti.
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KM1 te propone encontrarte con la obra de artistas de la ciudad en sitios que forman parte del mapa artístico y cultural de San Telmo.

Hoy presentamos a Raquel Forner, quien produjo buena parte de su obra en el barrio de San Telmo. La casa-taller que compartió junto a su esposo, el escultor Alfredo Bigatti, es en la actualidad un espacio cultural dedicado a la difusión y conservación del legado de estos artistas.

La Fundación Forner-Bigatti, ubicada frente a la plaza Dorrego, fue creada en 1982. La casa, construida por Alejo Martínez e inspirada en las ideas del arquitecto modernista Le Corbusier, fue el espacio donde vivieron y trabajaron ambos artistas desde 1937.

La colección del Museo Moderno cuenta con las obras Astromutación, de 1969, y La torre, de 1959. Ambas forman parte de una serie de gran potencia imaginativa que Forner comenzó en la década del cincuenta, cuando se interesó por los viajes espaciales e imaginó seres que habitan otros planetas diferentes al nuestro. Esta serie, considerada absolutamente contemporánea al mismo tiempo que profética, se potenció aún más durante la carrera espacial de los años sesenta y la llegada del hombre a la luna, en 1969. Aún se conservan algunas obras de esta serie en el taller de la artista, junto a algunos de sus materiales de trabajo, como aparecen en el registro actual y en la fotografía de 1976.


KM1 is Museo Moderno’s new program that takes place in the streets of the San Telmo neighbourhood. It is a series of artistic interventions, poetic and public actions that involve our neighbours, shopkeepers, passersby and anyone from the neighbourhood who is simply curious.

Carried out by artists that live or have their studios near the museum, KM1 aims to build interactions with the community and raise public spirits. It is part of a conviction the Museo Moderno has upheld since its creation, when its first director, Rafael Squirru, organized an exhibition of Argentine art held aboard the ship Yapeyú, and toured more than 60 cities, giving art classes in the plaza to anyone who was willing to listen to him.

His nomadic, vibrant enthusiasm is both a reference and an inspiration for us to think about how the museum can continue to grow our dialogue with the Argentine artistic community, with the visiting public and with our neighbours. KM1 thus aims to encourage the links between the museum and San Telmo while displaying artworks in spaces such as squares, shop windows or in the street itself.

Artists and their work will interrupt the ordinary, everyday life of the neighbourhood as the Museo Moderno expands beyond the limits of its front doors.

Julia Padilla 3 (foto Sol Navedo)

Julia Padilla (Buenos Aires, 1991) realizó clínica de obra con Ernesto Ballesteros y José Luis Landet, y programas de formación como Artistas x Artistas (fundación El Mirador), PAC (Gachi Prieto Galería) y ABC (Pan y arte). Obtuvo una beca de la UNDAV para realizar la Maestría de Estéticas Contemporáneas Latinoamericanas (CIA). Acudió al taller Spooky Visión, dictado por Nicanor Aráoz y Flavia Da Rin. Tomó talleres de escritura con María Gainza y Silvia Gurfein. Realizó muestras individuales en Fundación El Mirador, Naranja verde y Gachi Prieto Galería. Forma parte de muestras colectivas en el Centro Cultural Recoleta, Munar, Cecilia Caballero, Granate galería y Panal 361. Participó en los premios UADE, Fundación Andreani, Fundación Williams (textil y de escultura), Ópera Prima en la Casa del Bicentenario, Proyecto A y la Bienal de arte joven.

Piel rizoma

Julia Padilla 

Julia Padilla
Piel rizoma, 2021
Instalación escultórica ubicada en Parque Lezama, San Telmo.

Julia Padilla intervino el Parque Lezama con su instalación Piel rizoma, en la que una serie de piezas entraron en diálogo con el espacio verde. Su obra se caracteriza por el encuentro de texturas y formas que despiertan el sentido del tacto. Esculturas que parecen huevos, insectos, frutos, orejas o bichos desconocidos fueron ubicadas por la artista entre árboles y raíces. Así, estas criaturas híbridas y extrañas se camuflaron con el ecosistema. 

Cada uno de los objetos de Padilla remite a una morfología primaria, compartida por animales y plantas. En su obra, la artista fusiona materiales orgánicos y artificiales, generando conexiones y vínculos entre lo humano y lo no humano. 

Para su instalación, Padilla eligió dos zonas del parque para señalar la extrañeza de sus árboles y la flora y fauna que lo habitan. Entre estos, se destaca el llamado “árbol de papel”, en el que ubicó en una rama un objeto que parecía un extraño fruto blando del que pende un mechón de pelo. En otra área verde del parque, colocó dos esculturas en forma de oreja para escuchar atentamente los sonidos del parque. 

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo.

Con Piel rizoma, la artista Julia Padilla intervino el Parque Lezama con una serie de objetos y esculturas. A este gran espacio verde, corazón del barrio de San Telmo, sus piezas ingresaron como seres mutantes que se mezclan con el ecosistema. Los objetos construidos con diferentes materiales modificaron la experiencia del lugar para quienes lo transitan. Árboles, pájaros, perros y personas interactuaron con las obras que transformaron este espacio cotidiano en un nuevo lugar.

Para su instalación, Padilla eligió algunos puntos específicos del Parque Lezama a los que consideró ideales para realizar un señalamiento o crear un nuevo ecosistema para sus obras. El llamado “árbol de papel”, que se encuentra cerca de la esquina de las calles Brasil y Defensa, fue uno de los espacios elegidos. Aquí la artista ubicó en una rama un objeto que parecía un extraño fruto blando del que pendía un mechón de pelo. Estos objetos despertaron la atención y la curiosidad de los visitantes del parque. Además, en un área de pasto entre palmeras y araucarias, la artista ubicó dos esculturas con dos caracoles marinos en su extremo superior que funcionaban como orejas para escuchar atentamente los sonidos del parque y, a su vez, invitar a los transeúntes a contarles sus secretos.

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo.

Emilia de las Carreras (foto Sol Navedo)

Emilia de las Carreras (Buenos Aires, 1989) es artista visual. Realizó clínicas de obra con Fabiana Barreda, Osías Yanov, Luciana Lamothe y Ernesto Ballesteros. Participó en muestras colectivas en espacios como Centro Munar, Museo de Arte MBA MAC de Bahía Blanca, La Verdi, galería El Mirador, entre otros. Participó en la Beca ABC 2014 y Proyecto PAC, y fue becada en 2018 para el programa de formación de Artistas x Artistas, dirigido por Florencia Rodríguez Giles y Tomás Espina. Asistió a la clínica Spooky Visión, a cargo de Nicanor Aráoz y Flavia da Rin. En 2015, ganó el concurso Proyecto A, con el que  realizó Luego, su última muestra individual. En 2019, fue seleccionada por la Bienal de Arte Joven y Premio Itaú Cultural. Es parte del equipo docente de Vergel, en el programa “Pintando en el Hospital”. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Harapos diabla

Emilia de las Carreras 

Emilia de las Carreras

Harapos diabla, 2021

Móvil conformado por chapitas, hilo tanza, mariposas y mechones de pelo trenzado 

Ubicado en Nueva Librería, San Telmo

Convocada por el Museo Moderno, Emilia de las Carreras presenta Harapos diabla, obra perteneciente a una serie de móviles de gran formato, en los que la artista usa diferentes elementos recolectados en sus caminatas diarias, como chapitas metálicas o alas de mariposas,  y cabellos trenzados propios y de sus amigos. Al concentrarse en lo que normalmente es desechado o ignorado, de las Carreras teje una constelación de los espacios que transita y, a la vez, les da nueva vida y movilidad a los objetos.

De las Carreras se define como una artista “ciruja”. Durante sus recorridos está siempre mirando el suelo, recogiendo pequeños tesoros que transforma luego en material para su obra, que confecciona como si se tratase de un ritual. Así, la artista se relaciona en forma afectiva con los objetos y resalta su vulnerabilidad y resistencia. 

El móvil, de más de dos metros de largo, fue ubicado frente a la Nueva Librería, en la intersección de las calles Balcarce y Estados Unidos. La pared naranja le sirvió de fondo y de sostén para que el móvil cobrara vida y pendulara con el viento y para llevar a gran escala parte del micromundo urbano.

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo.

Como parte del programa KM1, Emilia de las Carreras intervino con un móvil la pared junto al ingreso de la Nueva Librería, ubicada en la intersección de las calles Balcarce y Estados Unidos. Su pared de color naranja vibrante le sirvió de fondo y soporte para que esta obra de más de dos metros de largo cobrara vida.

El móvil pertenece a la serie Harapos diabla. Está realizado con pequeños objetos encontrados durante los recorridos diarios de la artista, como chapitas metálicas y alas de mariposa. Estos fueron recogidos de las grietas de las baldosas y se hicieron más visibles al ubicarse en altura y moverse con el viento. Instalada en esta esquina de San Telmo, la obra llamó la atención de los transeúntes que pudieron ver su brillo y su forma de pendular.

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo. 

Daniel Basso (foto Sol Navedo) 1

Daniel Basso (Mar del Plata, 1974) cursó estudios de pintura en la Escuela Superior de Artes Visuales de Mar del Plata. Fue becado por Fundación Antorchas, el Fondo Nacional de las Artes, Fundación Telefónica, TRAMA (patrocinado por la Rijk Academie) y el Ministerio de Cultura de la Nación. Realizó las exposiciones individuales Bijouterie para camiones (Galería Appetite, Bs. As., 2008), Tour blando (Centro Cultural Recoleta, Bs. As., 2016) Maple&Co. (Fundación OSDE, 2017), Richmond, Reggo, Real (Galería The White Lodge, Córdoba, 2018) Farola. Tapiz. Túnica (Calvaresi Contemporáneo, Bs. As., 2019), entre otras. Ha mostrado su trabajo en forma colectiva en numerosas exposiciones, bienales, ferias y salones. Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas. En 2017, fue seleccionado para el premio Braque y, en 2019, recibió el primer Premio Itaú en Artes Visuales. Realizó una residencia de tres meses en Atelier Mondial, Basilea, Suiza, y en 2009, junto al artista Juan José Souto, fundó en Mar del Plata el proyecto Mundo Dios, referencia del arte contemporáneo a nivel nacional. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Bijouterie para camiones Real State

Daniel Basso

Daniel Basso, Bijouterie para camiones Real State, San Telmo, 2021 

Intervención de piezas de madera y acrílico sobre camión

Daniel Basso es un artista marplatense de gran trayectoria. Su obra se centra en el desarrollo de piezas escultóricas entre lo decorativo y lo utilitario. Basso toma como referencia el estilo decorativo de los chalets de Mar del Plata construidos en los años cincuenta y sesenta, haciendo especial foco en sus molduras y materiales característicos. 

Para KM1, el artista presenta Bijouterie para camiones Real State, una intervención sobre el frente de un camión de mudanzas con piezas inspiradas en columnas arquitectónicas y una gran joya de acrílico brillante. Con esta acción, Basso genera una doble transformación de los objetos. Por un lado, cambia el contexto y la escala de los elementos arquitectónicos convirtiéndolos en joyas preciosas y, por otro, utiliza el camión como cuerpo y soporte. Los espejos del camión se convierten en orejas y el frente, en la base para un gran prendedor. 

Aunque esta serie fue exhibida en la galería Apettite en 2008, esta es la primera vez que se presenta en un vehículo en una calle de la ciudad de Buenos Aires. Al exhibir las obras en el espacio público, se concreta la intención del artista de exhibir esta bijouterie para camiones en el soporte y en el espacio para los que fue diseñada. 

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo.

Para KM1, el artista Daniel Basso presenta Bijouterie para camiones Real State, una intervención sobre el frente de un camión de mudanzas con piezas inspiradas en columnas arquitectónicas y una gran joya de acrílico brillante. Con esta acción, Basso genera una doble transformación de los objetos. Por un lado, cambia el contexto y la escala de los elementos decorativos de la arquitectura convirtiéndolos en joyas preciosas y, por otro, utiliza el camión como cuerpo y soporte.

El camión de mudanzas se ubicó en Av. Juan de Garay al 500, una de las calles más transitadas del barrio de San Telmo. Allí emplazada, la obra abre la posibilidad de pensar este espacio de circulación y sus vehículos como lugares propicios para la decoración y el lujo. Los espejos del camión se convirtieron, por unas horas, en orejas y el frente, en la base para un gran prendedor que llamó la atención de niños y adultos que paseaban por el barrio.

Copia de Carton Pintado 2 (foto Sol Navedo)

Mariano Altamirano (Buenos Aires, 1988), conocido como Cartón Pintado, es pintor y músico autodidacta.  Se inició en el arte pintando en su habitación con técnica mixta unos grandes cartones que encontraba en la calle. Durante 2019 participó en algunas muestras colectivas en el Centro Cultural Haroldo Conti y en la galería Alpha Centauri, en Buenos Aires. En el año 2020, realizó su primera muestra individual en la galería Quimera, con la curaduría de caterine ful lov (proyecto de Nina Kovensky y Lucía Reissig). Actualmente es artista residente de Munar / Boca de Fuego. Paralelamente compone y canta canciones de amor y toma clases de ritmos urbanos y twerk. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Onda fixie

Cartón Pintado

Cartón Pintado

Onda fixie, 2021

Intervención con cinco óleos y acrílicos sobre cartón en bicicletería “Mila”

Cartón Pintado produce una serie de collages llamativos, llenos de color y fuerza. Utiliza cartón reciclado como soporte y lo interviene con óleo, acrílico, aerosol y objetos como cordones de zapatos. En sus pinturas aparecen personajes, entre mitológicos y domésticos, que producen un recorrido íntimo y sensorial en el que despliega su imaginario afectivo. 

Para KM1, el artista intervino una bicicletería del barrio de San Telmo con cinco pinturas. Se trata de un gesto amoroso y humilde. Retratos de sus amigos y mascotas se mezclan con animales fantásticos, mujeres araña, seres alados y brillantes. 

Con su obra, Cartón transforma lo cotidiano, dándoles nuevos usos a los materiales y agregándoles magia a las superficies. Un ejemplo claro de este procedimiento es la obra de la MariPosa, ubicada en la puerta de ingreso a la bicicletería, en la que dos cajas de pizza se transforman en alas. En un juego entre lo popular y lo preciosista, esta obra simboliza, según el artista, lo efímero del tiempo y las formas necesarias para disfrutar correctamente de él

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo.

 

Cartón Pintado presenta en la bicicletería Mila, ubicada en Caseros y Defensa, cinco de sus pinturas de técnica mixta sobre cartón. Su intervención se relaciona con el desplazamiento sobre ruedas y la vida nómade y migrante.

El artista, pensando sus pinturas como seres que se trasladan, genera un nuevo vínculo entre su obra y las bicicletas fixies, o de piñón fijo. Al igual que este tipo de vehículo, sus pinturas tienen un carácter autónomo, móvil y vincular. El cuerpo, la materia y el movimiento se unen en una misma dirección.

Con esta acción, Cartón introduce en el barrio figuras que habitan entre las ruedas y los manubrios, cambiando la mirada sobre este espacio industrial y mutando la energía sensible del lugar en un espacio cariñoso y fantástico. El artista finaliza cantando una canción de amor con su guitarra junto a sus pinturas, incorporándole una voz y una atmósfera acogedora a esta tradicional esquina. 

Copia de Francisco Montes 8 (foto Sol Navedo)

Francisco Montes (San Fernando, 1995) realizó estudios en la Universidad del Cine. Participó en el programa de Artistas x Artistas y en el programa de CIA. Estudió pintura con Mariana López y realizó clínica y talleres con Fernanda Laguna, Santiago Villanueva y Roberto Jacoby, entre otros. Formó parte de El burro y la moto (2018), una muestra curada por Nicanor Aráoz y Flavia Da Rin, y realizó su primera muestra individual, La casa del incesto (2019), en una casa abandonada. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Siesta unicornio 

Francisco Montes

Francisco Montes

Siesta unicornio, 2021

Intervención de los ventanales del garaje “El Triunfo, pintura acrílica y aerógrafo sobre vidrio

Siesta unicornio es el título de una serie de pinturas que Francisco Montes realizó en los ventanales del garaje “El Triunfo”, un estacionamiento de un antiguo edificio de la calle México, en el barrio de San Telmo. Montes pintó cuatro ventanales del espacio con figuras que representan el reflejo de una mariposa, bañistas de otras dimensiones y un unicornio durmiente. La obra de Montes evoca la fantasía y el ocultismo. 

 En los últimos años, el artista ha realizado pinturas sobre superficies traslúcidas, como vidrios o plásticos transparentes.  Así, subraya la voluntad ritual de su pintura, una forma que aspira a funcionar como un portal hacia otros estados perceptivos. Es común que en sus pinturas se retraten animales y criaturas extrañas que hacen referencia a los bestiarios medievales. Asimismo, Montes reemplaza el pincel por el aerógrafo como herramienta principal, con lo que logra formas de límites difusos que otorgan una atmósfera onírica a sus piezas. 

 En esta serie, Montes hace referencia a los tapices medievales que se encuentran en la colección The Cloisters del Museo Metropolitano de Nueva York. En estos aparece la figura central del unicornio, que simboliza la figura de Cristo, la inmortalidad y la sabiduría. La insistencia de Montes en traer al presente esta figura da cuenta de la supervivencia de elementos míticos del pasado en el presente y de su resignificación en la cadena de transacciones económicas actuales. 

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo.

 

Siesta unicornio es el título de una serie de pinturas que Francisco Montes realizó en los ventanales del garaje “El Triunfo”, un estacionamiento de un antiguo edificio de la calle México, en el barrio de San Telmo. Montes pintó cuatro ventanales del espacio con figuras que representan el reflejo de una mariposa, bañistas de otras dimensiones y un unicornio durmiente. La obra de Montes evoca la fantasía y el ocultismo.

Su acción de pintar en vivo llamó la atención de los transeúntes y modificó la experiencia en relación con el espacio urbano. Montes reemplaza el pincel por el aerógrafo como herramienta principal, con lo que logra formas de límites difusos que otorgan una atmósfera onírica a sus piezas. Asimismo, el artista introduce con sus pinturas un nuevo imaginario al agregar a la arquitectura ortogonal criaturas, colores y texturas.

Retrato Aurora Castillo (foto Sol Navedo)

Aurora Castillo (Buenos Aires, 1987) estudió en el Instituto Vocacional de Arte Manuel J. de Labardén (IVA) y en la Escuela de Bellas Artes Rogelio Yrurtia. Se formó en las clínicas de Diana Aisenberg desde el año 2013. Asistió a los talleres de Eduardo Stupía y Alejandra Seeber en el Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella, en 2012, y de Paula Massarutti y Severine Hubard en el Centro de investigaciones Artísticas (CIA), en 2013. En 2017, realizó un taller de escultura con Luis Terán. Participó de la residencia Boca de Fuego, en Munar Arte, con coordinación de Carlos Herrera, durante 2018 y 2019. Desde 2020, es representada por Moria Galería. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Gauzy

Aurora Castillo

Aurora Castillo, Gauzy,  intervención urbana con telas de voile pintadas sobre fachada, 2021

Las dos grandes telas que Aurora Castillo deja caer desde unos balcones, con su liviandad y transparencia, aspiran a disolver su materia y a convertirse en puro color. Con ellas, la artista investiga el límite inestable entre pintura y escultura, y se pregunta si el color solo puede generar un espacio, ocupar un lugar, convertirse en cuerpo, ser él mismo una escultura.

 Sus piezas, con una escala superior a la humana y su parecido con las banderas, recuerdan la ambición pública de la escultura monumental. Pero las obras se alejan rápido de esas referencias y las tuercen, para acercarse y hacer nido en las tradiciones femeninas del arte textil y en la paleta del mundo infantil. Así, traman una alianza con un mundo fluido y en movimiento, con tradiciones artísticas a la vez alternativas y domésticas.

 Las telas fueron exhibidas por primera vez en el marco de la exposición Un bosquejo de la intemperie, organizada en Munar, La Boca, en 2019. Ahora, colgadas en un balcón de San Telmo, unen su vuelo sutil con la arquitectura emblemática del barrio y generan una nueva puesta, donde tela y hormigón se comunican y complementan para armar una composición que  reclama una vida más orgánica, más blanda, más amable.

La acción forma parte del programa KM1, una serie de intervenciones artísticas que el Museo Moderno lleva adelante en el barrio de San Telmo.

San Telmo es uno de los barrios más antiguos de la ciudad de Buenos Aires. Por sus huellas arquitectónicas coloniales y decimonónicas ha sido declarado en su totalidad Monumento Histórico. Las obras de Castillo intervienen esta arquitectura emblemática generando una nueva puesta, donde tela y hormigón se comunican y complementan y reclaman una vida más orgánica, más blanda, más amable.

Las dos grandes telas que Castillo deja caer desde unos balcones de la calle Defensa, con su liviandad y transparencia, aspiran a disolver su materia y a convertirse en puro color. Con ellas, la artista investiga el límite inestable entre pintura y escultura, y modifica la ciudad invitando a los transeúntes a mirar hacia arriba.

KM1 aspira a crear nexos entre el museo, los artistas que habitan en la zona y la vida cotidiana del barrio de San Telmo.

Antonella Agesta (foto Sol Navedo)

Antonella Agesta (Temperley, 1993) studied Visual Arts and specialized in painting at the Universidad Nacional de las Artes. She participated in independent training clinics and workshops, such as the 2017 edition of the Universidad Torcuato Di Tella Artists’ Program. Since 2017, she has participated in both group and solo exhibitions, including the Young Art Bienniale at Centro Cultural Recoleta (2017), Premio Itaú Artes Visuales at Casa Nacional del Bicentenario (2018), Ya nos estamos yendo [We are already on our way out] at Universidad Di Tella (2018), the 73rd Edition of the Salón Nacional de Rosario (2019) and Antosofías at the Selvanegra Galería (2019). Antonella teaches art workshops for children and adults. Since 2019, she has been an editor at Jennifer, an art and current affairs digital magazine. She lives and works in Buenos Aires.

Eclipse

Antonella Agesta

Antonella Agesta, Eclipse, a pictorial installation in San Telmo’s antique shops, 2021.

Antonella Agesta produced a series of paintings in different formats for display in three windows of the traditional antique shops of San Telmo. In the paintings, the artist presents an intimate and fanciful vision of antique and precious objects. 

For the artist, the installation is a way to bring the paintings back to their origin. The series, in which almost magical objects stand out against backdrops of curtains, resulted from Agesta’s investigation in which she toured the antique shops, looking for and ultimately finding the antique items featured in the paintings, which spoke to her symbolically and sparked an emotional response. 

Agesta imbues the objects with an almost magical power in her artwork, which links contemporary painting to tradition and history. The pieces are almost jewel-like, like talismans or amulets that conjure up the past and thaumaturgy, through her delicate, detailed treatment of the objects, or by enveloping them among curtains that open like portals to other points in the universe.

This activity is part of the KM1 program, a series of artistic interventions carried out by the Museo Moderno in the San Telmo neighbourhood. We would like to thank Anticuario Finocchi, Calvaresi Antiquariato and Imperio Antigüedades for their participation.

With Eclipse, Antonella Agesta intervenes in the windows of three traditional antique shops in the neighbourhood of San Telmo, located on Defensa street and Pasaje Don Anselmo Aieta, next to Plaza Dorrego. These are some of the city’s traditional locations for buying and selling antiques, and they have become iconic places, contributing to the historical value of the neighbourhood for generations. Agesta’s paintings enter the space and act as a temporary link between contemporary painting and tradition, by interacting with and modifying the windows and the urban landscape, and providing a moment of surprise to neighbourhood residents. At the same time, the intervention highlights the relationship between painting and decoration. This activity is part of the KM1 program, a series of artistic interventions carried out by the Museo Moderno in the San Telmo neighbourhood. We would like to thank Anticuario Finocchi, Calvaresi Antiquariato and Imperio Antigüedades for their participation.

Copia de Nina Kunan (foto Sol Navedo)

Nina Kunan (1990, Buenos Aires) is a visual artist and is a Teacher with a Bachelor of Arts degree from the University of Buenos Aires. She studied sewing and upholstery and attended a clinic and workshop with Marina De Caro. She worked for the Centro de Investigaciones Artísticas in 2018. She studied painting and drawing with Eduardo Stupía (Universidad Torcuato Di Tella, 2015 and 2016), Alfredo Londaibere and Bárbara Low. She won the BECAR Cultural Exchange grant (Turin, 2019) and the Creation Grant of the Fondo Nacional de las Artes (2018). She was selected for the Salón Nacional (2021), won the KLEMM (2019) and Proyecto-A (2017) awards, and she participated in the RARO Madrid Residencies (2017). In 2020 she opened her sex shop, Arrepentida. She was a member of the self-managed project teams and of collectives such as La Baranda Galería, Editorial Muchas Nueces and Proyecto NUM.

Public Dress

Nina Kunan

Nina Kunan, Vestido público [Public dress], custom-made textile intervention in the bollards of Chile and Peru streets and the columns of Parque Lezama, 2021. 

In response to Museo Moderno’s invitation to participate in KM1, Nina Kunan dressed the bollards on the corner of Chile and Peru streets and the columns of Parque Lezama. It is a continuation of the artist’s series of signs in public spaces, in which she intervenes in urban elements, fitting them with handmade textile accessories. 

With her actions, the artist highlights the elements of urban design that are such everyday objects that we often ignore them. Kunan unveils the sensuality of these objects with her gestures, which lie somewhere between being humorous and affectionate, and she invites us to relate to the city in a more tactile and playful way. 

Kunan is particularly interested in fetishism, paraphilia and the seductive capacity of objects. Enclosures, concealments and unveilings, the reframing of items that she singles out, and plastic and shiny fabrics are all recurrent elements in her work, which take a sensual approach to our surroundings. 

This activity is part of the KM1 program, a series of artistic interventions carried out by the Museo Moderno in the San Telmo neighbourhood.

Vestido público [Public dress] is the title of a series of interventions in which artist Nina Kunan dresses urban elements in handmade textile accessories. For her participation in the KM1 program, Kunan covered a column of the Parque Lezama gazebo and a bollard at Chile and Peru with bright and attractive fabrics. With these actions, the artist changes the way residents circulate through their neighbourhood. She invites them to take a closer look at these familiar structures that go unnoticed in everyday life. She thus unveils the sensuality of these objects through a performative gesture that lies somewhere between being humorous and affectionate, in which she interacts with the work and at the same time invites spectators to come closer. Kunan’s work encourages us to consider the neighbourhood and the city from a playful, tactile, sensual and humorous point of view, as a way of finding a new perspective and a new way of moving through the spaces we inhabit. This activity is part of the KM1 program, a series of artistic interventions carried out by the Museo Moderno in the San Telmo neighbourhood.

Julieta Tarraubella 2 (foto Sol Navedo)

Julieta Tarraubella (1991, Argentina/Peru) is a visual artist, image and sound designer, and a graduate of UBA. In 2014 she won the Escala AUGM exchange grant to study Visual Arts and Medialogy at UNICAMP, Brazil. In 2015 she was selected for the internship program at the Peggy Guggenheim Collection in Venice, Italy. In 2017, she participated in the Film Program at Universidad Torcuato Di Tella. In 2019, she won the Young Art Bienniale in Buenos Aires. In 2020, she received a mention for the Fundación Bunge & Born Photography and Video Contest and was selected to participate in the Byte Footage Festival. Her work can be found in renowned Argentine collections. She lives and works in Buenos Aires.

Búnker

Julieta Tarraubella

Bunker is a performance in which three people wearing glasses displaying a LED news ticker walk through a dystopian urban landscape. The glasses display a continuous news feed of headlines taken from internet portals. The characters walk around the city, blinded by the information we consume every day, or perhaps they are observing reality through a distorting filter of news and newspaper headlines.

Bunker was first presented in 2018 as part of the exhibition Perfuch, at the UV art gallery in Buenos Aires. For this occasion, the artist selected spaces near the highway and arcades of the neighbourhood of San Telmo which, because of their large scale and gray tones, invoke the feel of a post-industrial and dehumanized city. Like several of her pieces, Bunker questions the relationship we have with technology and how it modifies our perceptions.

This activity is part of the KM1 program, a series of artistic interventions carried out by the Museo Moderno in the San Telmo neighbourhood.

Bunker is a performance by Julieta Tarraubella in which three people wearing glasses displaying a LED news ticker walk through a dystopian urban landscape. The glasses display a news feed of headlines taken from internet portals. The characters walk around the city, blinded by the information we consume every day, or perhaps they are observing reality through a distorting filter of news and newspaper headlines.

With Búnker, Tarraubella points out how news and the media are part of our daily landscape, and how technology modifies the way we connect with and understand what is happening around us. As the performers walk through San Telmo, they are watched and pointed at by passers-by. These characters, who seem to emerge from a cyberpunk fiction, remind those walking through the neighbourhood that we cannot always see who is in front of us or find intention, truth or identity in the eyes of those who look back at us.

In a neighbourhood as visually significant as San Telmo, the performers point out places that could be defined as “no place”: empty signs, ramps, corridors, newsstands, staircases, interchangeable urban architecture, the spaces of large cities where human beings can remain anonymous.

The next two weeks

Over the next two weeks while we are closed to the public, we will share messages on our social media platforms and the Museo Moderno website from cultural and artistic ambassadors who will reflect on the importance of keeping museums open. This new lockdown finds us in a stronger position. On the one hand, after a year of quarantine in which we were forced to rethink and reinvent ourselves as an institution, and six months after the museums reopened in October 2020, today we know for certain that museums are safe spaces. Museums are historically regulated spaces, and it was easy to adapt to the new COVID-19 requirements. We can guarantee that masks are worn, that social distance is maintained, and that maximum capacity is respected, thus preventing museums from becoming spaces in which the virus can spread. On the other hand, throughout this time, we took on the challenge of creating a living museum that is relevant for our diverse audiences and for the artistic and educational communities, by supporting and sustaining the creation and visibility of artists, educators, intellectuals and cultural managers through our virtual and, more recently, in-person programs. Museums are essential, since their role of accompanying a society in crisis, in a state of mourning, that is experiencing pain and anguish, is more relevant than ever. As the WHO widely affirms, culture and art are beneficial to the physical and mental health of all people, of all ages. Art itself is transformative and healing, and it can help us through this challenging time. Finally, museums are vital institutions because they generate work for thousands of artists, art professionals and cultural providers, and because they encourage the artistic production of a community that is fragile in the face of the pandemic, while fostering the development of the imagination, which provides us with the opportunity to act as an immense support to the education of our country. During these days that we will be closed, our digital channels will provide us with an alternative to be present in the public sphere. We invite you to join us, and two weeks from now, we will be waiting for you in person, with all the appropriate protocols in place, as always.

Victoria Noorthoorn
Director of Museo Moderno de Buenos Aires
Alberto Sendros
Gallerist
Cynthia Cohen
Argentine visual artist
Laura Isola
Journalist
Mónica Giron
Artist
Rubén Méndez
Vice president of Delmiro Méndez e Hijos S.A.
International Fine Art Transport
Fernando Portabales
Artist
Carlos Bolig y Franco Bolig
Interior painters
Adriana Bustos
Artist
Jorge Miño
Artist
Andrés Brun
Collector
Cesar Abelenda
Galería Pasto
EXPOSICIONES PRESENTES
The unrelenting flame: the intrepid march of the collection of the museo de arte moderno de buenos aires
Cotelito: I Return Like a Garden After the Winter
Diana Aisenberg: Mystical Robotics in the Crystal Economy
Elian Chali: Unexpected Plane